lunes, septiembre 17, 2007

Necesito respirar


Desde que pasé de ser jefe de prensa a director de la oficina, la vida me ha cambiado un tanto. No me refiero a mi personalidad, ni a mi esencia, se trata de ese cansancio que se adueña de mí antes de caer la noche, se trata de dejar el almuerzo a medias, de perder algunas veces la sonrisa que me ha abierto tantas puertas y corazones, de los celulares que no paran de sonar, de las personas que debo atender y entender, de tratar de canalizar una especie de implosión de emociones y tensiones. Nunca me ha gustado pretender cargos de jerarquía (aunque sé muy bien que los puedo liderar), prefiero trabajar bajo perfil, callado, astuto, eficiente, pero ya estoy comprometido en esta misión y sólo me queda darle bien duro.
Antes me daba cuenta de tantas cosas que ya ni observo. Estos días he estado reflexivo: No quiero cambiar nada de mi entorno, quiero más tiempo para mí. No quiero que las ocupaciones y responsabilidades me consuman y me hagan perder ese mundo casi perfecto que Dios me ha regalado y que yo me he esforzado por mantener a mi alrededor. Necesito más fe, más fuerza. Estoy en una lucha para no dejar de disfrutar ningún detalle de la vida por más pequeño que sea. Quiero contemplar lo que soy y lo que hago.

Necesito respirar,
tomar un trago de aire limpio
y empezar a caminar por las huellas que dejaste.
Estos pies han de pisar la tierra en que nací.
Si no es así me robarán mi libertad.
Necesito comenzar,
hacer de nuevo mi equipaje
y no llevarme nada más que los años que he vivido,
todo aquello que aprendí y aquello en que caí.
Si no es así me robarán mi identidad, que si no es así me robarán mi identidad.
RESPIRAR - Nico Montero.

[si puedes escúchala descargando el mp3 de este link: http://www.trovador.com/~nico/descargas.php , luego ir al album" Lo nuevo ha comenzado" y darle click al tema "Respirar"]. Se las dedico. Un abrazo.

domingo, septiembre 09, 2007

Hablando con el mar


Ayer el mar me habló
nos contamos cosas, mejor dicho.
A veces en susurro
se detenía para escucharme
y acariciaba mi rostro salpicándome de agua.

Ayer escuché las olas
estaban emocionadas.
A veces furiosas
me estremecían y gritaban
pero con la sabiduría del viento siempre se apaciguaban.

No temas, serénate, vive, ama, fueron sus palabras...
AYER EL MAR ME HABLÓ.

domingo, septiembre 02, 2007

Circo de hojalata (historias en un bus).


Cuando estudiaba en la universidad, yo si pasé ronchas (en lenguaje urbano léase sacrificios o malos ratos). Cada vez que veo un autobús lleno de gente, retrocedo un tiempo atrás y me imagino allí adentro, sentado con mis libros, dos carpetas y un koala, con calor, aturdido por el vallenato a todo volumen que cantan con frenesí los choferes y colectores.
Una vez tomé mi bus como siempre a eso de las 5:30 pm. Aquella tarde la música, que sonaba a reventar tímpanos, era “coge la parada” o “cógela parada” (todavía no sé con qué sentido lo dice el cantante), ¡me la tenía que calar!, parece que el tipo la repetía o tenía ese mismo tema grabado 20 veces en su CD pirata. Al abordar yo tenía un ritual; quitarme el reloj y todo lo que brillara así fuera una baratija de gold field, mirar para todos lados milimétricamente con la intención de sentarme en el lugar perfecto. Ese día divisé a una dulce e inofensiva ancianita recostada en la ventana con su nieto en las piernas y un espacio al lado. Yo dije: ese es mi puesto, aquí estoy justo de lado del pasillo. Enseguida me senté.
En cada viaje en bus, tenía que formar parte de una jauría infernal, me sumergía dentro de un circo de hojalata que exhibía los espectáculos más inverosímiles y dantescos. Cada tarde, aprendí a ser más malo con los pasajeros, a negar el asiento, y a odiar más al vallenato, cumbia, y todo lo que sonara con ritmo de acordeón. En cada recorrido, un inmenso temor recorría mi mente, pues los robos en colectivos siempre han sido el modus operandi preferido por los jóvenes delincuentes. (Ese temor no era gratuito; una vez iba en un bus y se presentó un tiroteo, un tipo en una moto disparaba desde afuera).
Acto 1.
A pocos minutos de sentarme, arrancó el festín y los malabares: se subió un señor con aspecto de criminal trinitario, se plantó en el medio del pasillo, y dijo: Señoras y señores muy guenas taldes. Nadie respondió. No oyeron? Dije guenas taldes (con ínfulas de pastor evangélico enfurecido). Luego todos, cual salmo responsorial, asentimos: Buenas tardes. El tipo dijo que era sobreviviente de la tragedia de Vargas, su nombre (más inventado imposible) era Richardson Stephenson, y para remate se confesó expresidiario, argumento suficiente para que todos los usuarios sacarán su contribución. Yo le di sólo mil bolívares, porque sabía que pronto vendría otro solicitante.
Acto 2.
En efecto se montó una señora (que pudo haberle dado clases de histrionismo, dramatismo puro y de cómo soltar los mocos en 2 segundos, a la desaparecida actriz de actrices Amalia Pérez Díaz), sujetando por el brazo una niña como de 12 años con problemas de malformación. Ya era la quinta vez que las veía haciendo de las suyas. Me sabía el show de memoria: La mujer después de llorar y pedir 100 mil bolos pa´un supuesto cateter, pellizcaba durísimo a la muchachita y ésta se contorsionaba como Linda Blair en El Exorcista. Cuando recogían la plata, las dos salían sin rastro de sufrimiento alguno. Por eso yo siempre digo que los venezolanos somos talentosos y otros pendejos (entre ellos yo). Allí se fueron 1000 Bs más.
Acto 3.
Un señor muy folclórico; pantalón arremangado hasta las rodillas, camisa blanca, sombrero de cogollo y pañuelo rojo atado en el cuello, vende chupi chupis para que su hija estudie en la universidad (o quizás para cambie su vocación de striper, no se sabe). La abuelita que estaba a mi lado, lo llama; “Me da uno rojo por favor” y se lo da al pequeño, cuando la criatura le hinca el diente, un gran chorro del gélido líquido colorado envuelto en plástico salta y se frena sobre mi camisa blanca. La vieja (ya no abuela) agarró su trapito lleno de moco o quién sabe que, y en su intento desesperado de limpiarme, lo que hizo fue regarme más la mancha. “Déjelo así señora, está bien, tranquila”, respiré y traté de ponerme a leer un libro.
Acto 4.
En eso siento que alguien me pisa el “uñero” (quise decir exceso de crecimiento de la corteza del dedo más grueso del pie) que me traía loco desde hacía días. En una mezcla de dolor y arrechera subo la mirada para soltar una retahíla de palabras sonoras y cuando veo al culpable, se trataba de un negro de dos metros con cara de matón, sus brazos parecían mis piernas, tenía pinta de obrero petrolero, sudaba a chorros y estaba hediondísimo a encurtido de vinagre. Mi rostro se transformó de samuray vengador a geisha sumisa y complaciente, no me quedó otra que sonreirle, jijijiji, el desgraciado ni gesticuló. Bajé la cabeza aguantando aquel sufrimiento, y de pronto siento sobre mi pelo (engominado) la vianda de comida del negro rozándome y despeinándome con el vaivén del autobús. Me sentía víctima de su xenofobia acumulada desde infante, heredada de sus antepasados esclavos. Menos mal que se bajó antes de lo que esperaba.
Acto 5.
En esa parada, el bus llenó hasta el tope, la recostadera de tostón no era normal, allí más de una sentiría vulnerada desde la cremallera hasta sus hilos dentales…
Ya llevaba 40 minutos en camino, pero de pronto, sucedió la vaina más increíble, un muchacho con un cuatro en la mano. ¡Dios, lo que faltaba!. Tocó un acorde como para afinar y buscar el tono pensé yo; y ha empezado a emitir unas extrañas onomatopeyas; era un mudo que expulsaba una combinación entre bramido, maullido, berrido y un chillido ensordecedor. Todas las personas sacaron rápido su dinero y le aplaudían para que se fuera, y él en agradecimiento, soltó otro desconocido e inexplicable tema de despedida. Todavía no entiendo por qué llevaba un cuatro, si nunca lo tocó. Otros mil bolos por el buche.

Después de eso, no he visto algo igual...
Siempre me ocurría que me dejaban mucho después de mi parada, pues el bendito vallenato no permitía que me escucharan y a mí no me gustaba gritar. Pagaba mil bolívares (el pasaje era menos de lo que gastaba allí dentro). Apenas llegaba a la universidad me sentía como un reo saliendo de la cárcel, me liberaba de ese submundo aterrador al que me enfrentaba cada día. Nadie entendía mi cara (a veces demacrada, aturdida y obstinada) ni el por qué de mi silencio en clases, ni el suéter que siempre llevaba por si acaso me volvían a manchar la camisa o la gelatina en el morral por si me despeinaban otra vez.
A veces veo los autobuses llenos de gente, heterogénea, diversa, con rostros de preocupación y los entiendo, de verdad que los entiendo… No puedo decir que no vuelvo a montarme en un autobús, a veces lo hago, pero pasaron 5 años y me gradué, y en ese mismo tiempo me curé de algunos males, entre ellos aprendí a no molestarme tan fácilmente y a sumergirme en mi mundo inviolable, imperturbable y mío, cada vez que viajo en el circo de hojalata.

miércoles, agosto 22, 2007

Soy ladrón


Sí, es verdad. Tengo que confesarlo. Esto no es nuevo, tiene su historia...
Mi mamá decía que en mi época de preescolar todos los días me traía un juguete diferente; el de pedrito, juancito y raulito, lo peor es que no me gustaba devolverlos. También cuenta que hasta tenía un gran reservorio de plastilinas sustraídas del salón sin que mi dulce y obesa maestra se diera cuenta. ¡Tan pequeño y ya tenía astucia para burlar a mis presas!
Y es que definitivamente yo nací con esa vocación tan meritoria. Más grandecito, como de diez años, añoraba que viniera diciembre. Por qué? No sólo porque me robaba los "Niños Jesús" de los nacimientos de los vecinos, sino porque en esa fecha los supermercados colocaban cajas de frutas secas, pasas, confites, maníes y nueces al aire libre. Yo me iba con mi hermanita “Ericka”, ella era mi narco mula. Miraba a la derecha, luego a la izquierda, buscaba las cámaras y después agarraba dos puños llenos de los más variados manjares y se los metía en el pantaloncito de la inocente. Yo creo que mi mamá era cómplice de mis robos porque siempre vestía a mi hermanita con unos pantalones tipo popy: anchos, hasta las rodillas, con bolsillos sin fondo y tirantes de colores, un poco llamativos pero muy cumplidores.
Paseábamos un rato. Si mi hermanita sacaba algo de la carnada en pleno lugar, la tranquilizaba con mi famoso coscorrón aquietador. Cuando las cajeras y vigilantes se descuidaban, huíamos a toda prisa (al mejor estilo de corre forrest). Era como que si nos perseguía el FBI, la adrenalina llegaba a su tope en cada carrera. Eso era todos los días y nunca nos pillaron.

De adolescente no tuve ninguna reincidencia delictiva, hasta ayer que volví a cometer mi fechoría; robé una vez más. Mi hermano me dijo: Vamos al súper. Y yo: ¡Wow que divertido!. Ok Vamos. El compraba y compraba y yo veía y veía, porque, como buena gallina vieja, nunca pongo nada. Ni me molesté en bajar la cartera para no ser víctima de sus constantes martilleos de último minuto (de los cuales nunca he visto retribución). El tenía su carrito full, ya estaba cancelando, y yo en mi paseo sin rumbo me topé con una hermosa y suculenta ciruela americana; gordita, lustrosita, apetitosa, que me sonreía. Me la imaginaba pulposa y entre ácida y dulce, se me hacía agua la boca. Había muchas, pero esa me dijo: Tómame, soy tuya. La agarré, la sobé, volteé para todos lados y poco a poco la fui metiendo en el bolsillo, pero algo falló… Yo no uso pantalones de popy, y ayer precisamente tenía un jean tipo John Travolta en "Vaselina" que me trancaba la circulación, gracias a unos kilitos demás. No me importó, igualito la metí ajuro y se me veía tremendo bulto, pero no le paré. Mi hermano recordó que le faltaba comprar charcutería, y yo paseando con senda pelota en el bolsillo pa´rriba y pa´bajo. Sentía que toda la gente me miraba, me ocultaba tras los anaqueles, me ponía de espaldas, me cubría con la mano, esquivaba las cámaras. ¡Uff! he perdido destrezas como ratero.
Al salir del súper, quise correr como antes, me controlé. Sentí el sabor de la libertad de un hampón barato, respiré, y al entrar al carro le di el mordisco más deseado a una vaina tan insípida y desabrida que me arrugó la cara. Tanto para qué?. El crimen no paga. No tuve éxito y ahora ando pendiente de que algo se me va a perder, o me van a robar, o me va a pasar un incidente negativo, hasta el dolor de estómago que tengo creo que es por culpa del hurto.

De verdad lo hice por diversión, para darle algo de color a mi vida, pero se me olvidó que cuando era niño no tenía conciencia de lo bueno y lo malo, pero ahora que creo que la tengo, hasta una simple ciruelita puede ser la culpable de todo lo malo que me ocurra…

miércoles, agosto 08, 2007

Shh..Todo pasará.

Injusticias van, e infamias vienen…
Las veo caminar sigilosamente entre las miradas de muchos que dicen ser lo que no son, y nunca serán… ustedes también las han visto y hasta sufrido.
Pero nos quedamos callados, amordazados por la presión de nuestro ímpetu dormido, por temor a no pretender ser más que otro, o no querer lastimar con la punzo-penetrante verdad que mata a ejércitos enteros de espíritus perversos y escasos de corazones palpitantes.
Sólo queda armarnos de valores; esos que tanto nos ha costado cultivar, y traernos el morral con el cual hemos recorrido el largo camino de nuestra vida, para ir dejando mientras andamos, un grato recuerdo en cada huella de nuestros pies descalzos y palidecidos en busca de un misterioso destino.
Avanza, camina, aguanta tu grito silencioso o si quieres estalla en lágrimas que desaten ríos, pero no te detengas, sigue andando... Algún día todo pasará.

martes, julio 31, 2007

Revista Estampas / Día del Periodista

Declaración de amor jurada ante Dior


Tengo que confesar que deliro por ellas. Soy un enamorado de su fashion style, un arrebatado de su glamour, un sádico obsesionado por su exquisito lenguaje; amén de su sifrinísimo diccionario de palabras hiperpronunciadas que les produce un estiramiento maxilofacial extraordinario, un adicto de sus figuras que se mueven dejando el aroma del perfume más chic sobre la faz terrenal. Qué olor, ¡Oh my dior! Dijeran ellas. Las imagino pasar con su andar pretaporter, con su biblia Vogue bajo el brazo, y yo bien engominado y trajeado de Yves Saint Laurent o Kart Lagerfeld con camisa de Roberto Cavalli y zapatos de Berluti, arrastrando mi ego narciso por el piso. Desearía tocar aunque fuera sus zapatos recién llegados de Italia temporada Otoño Invierno 2008. Sus temas etéreos me plastifican el cerebro y me sodomizan hasta convertirme en sonámbulo persecutor de sus divinas y presumidas delgadeces… Sueño con ustedes, Ultrafabs. Que Paris y Kate las protejan forever and ever. Las amo. Erwin, para ustedes Er*.

(si aún no conocen a mis divas... están a tiempo: http://www.ultrafabulosas.blogspot.com/ )

domingo, julio 29, 2007

Existencialismo cine-filosófico

No sé por qué, cada vez que voy al cine me sumerjo tanto en la película que me quedo en los personajes (ni tarado que fuera; siempre en el protagonista). A veces quiero manejar a toda máquina (rápido y furioso) ok. pero no sé conducir. A veces salgo tan agitado que hasta quiero entrarme a golpes por cualquier cosa (cualquier película de acción) y nunca he peleado con nadie, y peor es cuando veo un film como La vida es bella o La casa del lago, quedo empalagosísimo; la gente me huye por la abrazadera y besadera. A veces quisiera cambiar el mundo, que todo girará en torno a mi, a lo que quiero y deseo, pero cuando me doy cuenta de que no puedo, me desplomo, me derribo, al tener que conformarme con lo poco o mucho que me da la vida... Es allí cuando compruebo que soy pobre, humano, un mortal más y que no me queda más que aceptar con humildad los designios del destino... Si fuera Harry Potter, yo sería el peor, de pana que sí, este mundo no sería igual. Creo que lo haría al revés de lo que es y me la pasara volando en esa escoba. Si fuera El Ilusionista (película lentísima y pero con un final insuperable) todo sería un juego. La vida sería un enigma cautivador y sorprendente cada segundo y no un despertar y un dormir cotidiano y constante. pero como yo, soy yo, y nada más que yo. Tendré que hacer sólo lo mejor de lo que puedo y debo hacer con mi imperfección y mis esclavitudes. Voy a tener que dejar de ir tanto al cine, porque después no me soporto no yo mismo con mis estragos existencialistas... jajaja, la semana que viene iré a ver Los Simpsons ojalá y el espíritu de Bart no se me incorpore.

viernes, julio 27, 2007

Vuelve a nacer...


No te desesperes. Así como el mar encuentra su paz, tú la encontrarás, así como las montañas acarician los cielos, tú lo harás... Deja que el viento se funda en tu rostro y luego respira el aire más profundo que danza dentro de ti. Vive el tiempo, vuela alto, vuela lejos... corta las ataduras y piérdete en la inmensidad de la vida. Algún día encontrarás lo que buscas en tu viaje sin destino, algún día el tren se detendrá, o algún día no... pero disfruta tu viaje. Toma un trago de aire limpio y arma tu equipaje para volver a empezar a caminar por las huellas que dejaste. Ese refugio soñado se mantiene de pie, nuestras almas se alejan y se acercan, se abrazan, se queman y se odian, sin explicación. Muere al dolor, dale una punzada mortal y vuelve a nacer, crece de nuevo, cambia de piel...

Eternamente.

miércoles, julio 25, 2007

Pa´no perderlo todo.


(A pesar de que asumí que no utilizaría esta bitácora para juicios negativos, pues profeso que lo más noticioso de una noticia es lo positivo, no puedo dejar de narrar mi atropellado viaje a la encantadora isla de Margarita).

4.30 pm. Llego, como siempre de exagerado, con senda maleta al terminal de ferry de Puerto La Cruz. Allí me encontraría con Johanna (mi capu, mi hermana, mi alma gemela creativa), y mis panitas máximos: Maryolis, José y Leo. Todo estaba de perla; Johanna se llevó su mega camioneta, y de paso, Arturo (su papá) le dio las llaves del apartamento de playa (si describo la vista me quedo corto) “espectacular”, con las olas a nuestros pies… Algo me decía que tanta belleza no podía ser real… Sin embargo, yo me sentía como infante consumiendo flujo mucoso, esperando mi lancha rápida.

5:06 pm. Me empezó a pegar “filo” (entiéndase hambre en el particular lenguaje de José). Me hice el loco y me compré una ensalada de frutas que parecía de lechoza con lechoza. Al rato, no pude y me comí un sándwich, lo malo es que no tenía jamón sino fiambre. De allí me fui corriendo “esmachetao” a hacer la cola, que de paso era larguísima.

6:00 pm. No había llegado el ferry que debía salir a las 6 pm. Me siento en las piedras a conversar y reirme con las ocurrencias de José, que como leerán más adelante es demasiado él; hasta tiene su propio dialecto. Luego, con las nalgas aplanadas por las rocas, nos fuimos a caminar.

8:00 pm. El barco no llega. La gente aún en la cola. Cara de incomodidad y pocos amigos. Las muchachas fueron al baño y según José fueron a “golpear la losa”, mas no a desagüar como dijeron, porque tardaron más de 25 minutos, tiempo de sobra para hacer pipí 4 veces. Para completar, ellas llegaron pálidas como recién salidas de un exorcismo interno, medio arreglándose la ropa y caminando de lado. ¡y que con la excusa de que se quedaron hablando con unos señores! jejejeje si algún día leen esto me van a matar.

9:15 pm. A jartar empanadas, descubrimos que Leo y Maryolis comen más que “sabañón drogao”. El barco no llega aún. Dicen que viene a las 10. En las oficinas nadie sabe nada, o se hacen los locos o no saben usar sus celulares.

10:00 pm. Nada de nada.
10:30 pm. Gente ya no molesta, sino arrecha, empezó a organizarse en cola. Quedamos muy atrás por culpa de los lambusios. Se me ocurrió utilizar mis dotes de enamora- viejas y le sonreí a una señora de la tercera edad (pero derechita) y empezamos a hablar y poco a poco, se metieron a charlar Maryolis, José y Leo. En menos de 5 minutos, éramos íntimos amigos de la señora y quedamos empezando la cola.
11:30 pm. Con 5 horas y media de retraso llegó. Zuas, abordamos corriendo, al mejor estilo de corre, corre Grafitti. Agarramos los mejores puestos, aunque rotos y sucios (según Maryolis allí parían las perras), creo que eran los más grandes, nos instalamos y a esperar se ha dicho. A las 12:00m. Zarpó el buque. La gente quería quitarnos los puestos porque teníamos 2 asientos para cada uno y Maryolis 5 puestos para dormir de largo a largo. Mirábamos a toda la gente con rabia para que nadie se atreviera a decir: Disculpe está ocupada su silla?. A la media hora la ferrymoza trajo a una señora cabellos blancos, parecía casi sin signos vitales, apenas la sentó a nuestro lado empezó a roncar ¡Dios que susto!, me sentí como en la película venezolana “Domingo de resurrección”, y pensé zape gato: hay que correr a esta señora de aquí, no vaya a ser que estiré la pata y la tragedia sea peor. Y José me leyó la mente y empezó a hablar de sexo “candela”, la doñita creo que más bien se revivió y dejó la peluca. Al rato estaba roncándole a otro en la pata de la oreja, jajajajaja.

El retraso del ferry se debía a que 3 de 4 motores se habían dañado y los estaban tratando de reparar en alta mar. Qué tal? La gente estaba enardecida, formaban tremendos rollos al personal, niños gritando, mujeres alteradas (al mejor estilo de Maytena), y nosotros riéndonos de todo el que pasaba. De pronto como si nos rociaron un gas somnífero, quedamos guindados, excepto Maryolis quien antes de zarpar ya estaba en el quinto sueño.
En pleno sueño, llega una trabajadora del y que express, y puso un reggaeton chicharroso de su celular, que vaina tan fea. Joha se levantó y con los ojos como Linda Blair en el exorcista, le gritó: “Chama calla eso”. Al segundo y medio, la tipa apagó el teléfono y se marchó con su música para otra parte.

4:00 am. Esta era la hora en la cual presuntamente debíamos llegar. Después nos dijeron a las 5:30 am, total llegamos fue a las 7:30 am. Fueron 14 horas entre espera y navegación. La gente pitaba, aplaudía, gritaba, zapateaba. Pero lo único que importaba es que al fin, por fin, habíamos llegado a la isla de las perlas… Al pisar Punta de Piedras, la cara de la gente cambió, todo era placer, la molestia y el cansancio se esfumaron, quizás porque todos sabíamos que ya estábamos en nuestro destino y que el arrullo de las olas apaciguarían nuestros malestares. Más tarde, las tiendas estarían abiertas para nosotros (todo bueno, bonito y barato), las playas nos abrazarían hasta extasiarnos y el sol arroparía el frío de nuestras almas.


viernes, julio 20, 2007

En busca de la guayabera perdida...


Este sábado se casa mi amiga Delfina, no me pelo ese bonche y más si me invitaron, aunque a veces no le paro y le meto al arrocero. Lo cierto del caso, es que ella tan peliculiar, tan chic, tan sifri, tan ella pues, pide que los caballeros lleven "guayabera". No sé si es moda o siente afecto por Cuba, pero todos tenenos que llevar la bendita guayabera. Más bien creo que es la tendencia en celebraciones de bodas sofisticadas, es decir del jet set. Desde hace meses la estoy buscando, porque claro, los que me conocen saben que no quiero una guayabera cualquiera; tiene que ser algo diferente, pero tampoco una que tire cohetes... tu sabes guardando distancia. He recorrido Caribbean Mall, Plaza Mayor, todos los centros comerciales y se ríen en mi cara cuando digo la palabra: "Guayabera". Los nefastos vendedores dicen: "jajajaja, eso no se usa mijo". He pasado el malestar de caminar de incógnito los turcos (tú sabes, cuando uno es famoso no debe hacer eso, jajajaaja), con mi gorra hasta la nariz y los lentes de sol que parecen de soldador, y aunque nunca entiendo lo que dicen: "halabi jala mel machet ..." creo que con la cara dicen que no hay nada de eso, pero ajuro quieren venderte por 10 mil un juego de sábana pa´tu mamá y un camisón pa tu abuela. Por si fuera poco tuve que ganarme chorros de sudor, bajadas y subidas de tensión por andar zanqueando el mercado de buhoneros, los carretilleros, los jugueros, los tequeñeros y todo lo que termine en "eros". Toda una odisea y sin nada en las manos. (dijera la vieja; sin mangos y con la cerca tumbá).
Me gustó una Guayabera de mi amigo el italiano Roberto Cavalli, pero si me saco los ojos y le pago, tendría que darle hasta las pestañas, las cejas, los lentes y le quedo debiendo, y de pana que yo quiero mucho a la Delfi, pero no es pa´desgraciarme la vida así. Esa (en la foto)debe costar un palo y medio (1 millón 500 mil Bs) fachil perolito... Así que mejor espero llegar a Margarita y darme unas vueltas a ver si hay algo bueno, si no, no me queda de otra que utilizar el comodín que no quería; llamar por teléfono a mi pana Christian Dior.
Después no quiero que digan que estoy frito... Pero de pana, ese maniquí que está en la foto parece como raro, no? osea tiene su tumbao.

jueves, julio 19, 2007

Lluvia

Hoy amaneció lluvioso, tormentoso, oscuro, sombrío...
La naturaleza se vuelca hacia nosotros,
el viento nos pega fuerte en el rostro y nos moja con furia...
Qué nos quiere decir Dios?
Será detente? Será yo tengo poder?
Será un castigo? Será un regalo?
Qué difícil es descifrar cada amanecer y cada rayo de sol...
A veces deambulamos en lugar de vivir.
A veces dormimos cuando debemos estar despiertos
y no entendemos los mensajes que nos da la vida...
Abre tus sentidos: habla, mira, escucha, siente, degusta,
sólo así hallaremos respuestas a nuestras interrogantes,
¡si es que la tienen!
Y si no la tienen, mójate y punto.

martes, julio 17, 2007

Universidad: Buenos Tiempos...


A mis alumnos...
quienes al final terminaron siendo mis maestros.

Mentes

las mentes brillantes manejan ideas,
las mentes corrientes hablan de actualidades,
las mentes mediocres hablan de los demás...
(Gracias Caro)

Periodistas de Portada

Seguro y sin nervios, a Erwin García, siempre le ha gusto ser el mejor. No perdona un error ortográfico y cree que el destino se ha unido a su favor por las tantas oportunidades positivas que le ha brindado la vida.

No por casualidad, en la actualidad ocupa la jefatura de prensa de la alcaldía de Barcelona, pues con sus 27 años de edad, cuenta con una larga experiencia profesional en el mundo de
la comunicación social, aunque está próximo a cumplir 3 años de graduado.

Desde su incursión en el oficio marcó territorio y confiesa que el secreto para destacarse es ser periodista las 24 horas del día. Se siente feliz por lo que hace y disfruta del “corre corre” que representa su trabajo.

Cuando era niño –comenta- sabía que iba a ser periodista. En su infancia, de una manera jocosa y particular, narraba los acontecimientos que ocurrían en el interior de su hogar
. Era un reportero familiar.

Al graduarse como publicista, siendo muy joven, entró en contacto con la pantalla chica y, durante ocho años formó parte del staff de productores de la Televisora de Oriente (TVO).
¿Quién no recuerda el programa infantil El Mundo de Los Chiquitos? Detrás de ese exitoso espacio televisivo regional estaba el trabajo diligente de García.
Su experiencia como productor de televisión lo hizo enfilarse hacia el estudio de la Comunicación Social, carrera que logró con honores.

“Me esfuerzo por hacer un periodismo de altura”, dice sin ánimos de parecer presumido y quien lo conoce lo sabe. Su personalidad desborda sencillez, sus infaltables anteojos y buen gusto al vestir le dan un sello intelectual.

Hace poco tiempo se estrenó como profesor, y enseguida, se ha convertido en uno de los docentes más destacados de la escuela de Comunicación Social de la Universidad Santa María, núcleo Oriente, donde imparte las cátedras de Rediseño Editorial, Diseño de Material Publicitario, Edición de Revistas y Producción de Comerciales de Televisión.

Es un chico que se las trae… Sus alumnos se sienten bien orientados con sus sabios consejos y pregonan el profesionalismo de García, nacido en la ciudad de Anaco, al centro del estado Anzoátegui, pero crecido en la zona norte de la entidad.

Hablar de él y no nombrar su pasó por la agrupación regional Equilibrio, es como no mencionar al cuajao como uno de los platos más exquisitos de la gastronomía oriental. Durante su andar como cantante de música pop se sintió realizado. Es una etapa de su vida que recuerda con mucha gratitud, pero asume que ya pasó.

Dios también tiene un espacio en el interior de Erwin García. Se considera católico 100 por ciento y para muestra un botón: por mucho tiempo formó parte del Centro Juvenil Don Bosco. Quizá por eso es una persona espiritual, entregado al bienestar común, educado y respetuoso al hablar. ¿Quién lo detiene?.

Así es

¿Qué primicia le gustaría dar?
“No puedo decirla”.

¿El evento del año?
“Cada día de mi vida”.

¿La mujer del año?
“Almira Villaroel, mi madre”.

¿Qué le preguntaría a Dios?
“Si seré eterno, y si no, que sea periodista”

¿Ángel o demonio?
“Las dos cosas”


¿Un ritual diario?
“Orar y leer todos los periódicos”

¿El mejor libro?
“El Principito, me encantó”

¿A quién le revisaría el cuarto?
“A todo el mundo”.

lunes, julio 16, 2007

El mejor oficio del mundo


"Pues el periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida. Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente".
Gabriel García Márquez

viernes, mayo 11, 2007

JÓVENES EXITOSOS




Ya empecé a subir mis archivos. Esta fue una entrevista por el Día de la Juventud reseñada en el diario El Tiempo. ____________________________________________________
SOCIEDAD La juventud no se cansa de luchar para hacer sus sueños realidad

La constancia, el optimismo, la seguridad en sí mismo y el espíritu de lucha son, según los propios chicos, las armas más valiosas para lograr sus objetivos personales y profesionales. Tres muchachos comentan sus experiencias y confiesan algunas de las claves para alcanzar el éxito. I. CALDERÓN / L. CASTRO/ D. ATAGUA
ZONA NORTE / ANZOÁTEGUI.- Cuando de alcanzar sueños y metas se trata hay quienes dan todo para lograrlo. El mundo está lleno de jóvenes que luchan con armas como la constancia y la fe para conseguir lo que se han propuesto en la vida. Erwin García es ejemplo de ellos. Con 27 años de edad ya tiene un título de Licenciado en Comunicación Social y otro en Publicidad. Además, su vocación de enseñar y compartir sus conocimientos lo llevan a desempeñarse como profesor universitario.El éxito obtenido a lo largo de su vida se lo adjudica a su fe en Dios. “Es él quien me da la fuerza para no decaer en los momentos difíciles”, comenta con certeza. “Como en los cuentos”Desde pequeño se trazó metas claras y específicas. Siempre estuvo seguro de lo que quería y en función de ello trabajó con esmero, dedicación y seguridad.Erwin cree "que los sueños se hacen realidad, como en los cuentos de hadas". Una sonrisa hizo iluminar su rostro cuando recordó que desde niño soñaba con ser periodista e interprete.Su cepillo de peinar era el micrófono con el que él y su hermano narraban interesantes jornadas deportivas sin imaginar que su paso por los medios de comunicación se iniciaría cuando cumpliera los 15 años de edad. “Como productor del programa infantil el ‘Mundo de los Chiquitos’”, que se transmitía por el canal TVO comencé a materializar uno mis sueños: ser periodista”.Voz celestial Erwin también asistía a los coros de las iglesias, y cantaba como solista. En el año 2002, después de tanto ensayar, asistió a un casting para formar parte de Equilibrio, un quinteto conformado por jóvenes del estado Anzoátegui.Este hecho lo llevó a pensar que su ilusión de conquistar al público con sus melodías empezaba a hacerse realidad. Su interés en ese momento era que su agrupación fuera seleccionada para participar en el Reality Show Generación S, que transmitía Venevisión. “Le pedí mucho a la Virgen María Auxiliadora porque soy devoto de ella y al parecer escuchó mis súplicas. El 24 de mayo del 2002, día de la virgen, me llamaron para darme la noticia de que Equilibrio participaría en el programa de TV, en el cual alcanzó el cuarto lugar. Así fue que logré otra de mis metas".Para Erwin el secreto del éxito está en buscar lo mejor de sí y explotarlo. “No hay que dejarse llevar por las cosas que dicen los demás. Hay que ser uno mismo, sin dejar a un lado la humildad que caracteriza al venezolano luchador".

Date Duro / Capítulo I: Chupi chupi sobre ruedas...

Este texto lo publiqué en varios diarios cuando estudiaba y todavía no hacía periodismo serio, jajajaja... que lo disfruten! Saludos. Erwin.
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Hace unos días salí de la universidad y me cansé de buscar a Kike (un
pana que me da la cola), pero no lo encontré. No me quedó otra que irme en Taxi. Cuando paré el carro recordé el disco rayado de mi adorada madre: "cuando pares un taxi, obsérvale bien la cara, que sea de confianza... bla, bla,bla." Luego del profundo análisis, concluí: Por supuesto que es de confianza pues es un señor mayor, canoso, con lentes, medio rechoncho y parecido al abuelo de Heidi, ¿qué daño puede hacer ese anciano indefenso?, me monté, no tenía ni música y el silencio era sepulcral hasta que yo inicié la conversación: ¿Y cómo estuvo el día, mucho trabajo?. El abuelo con cierta tristeza me respondió: ¡ay mijo estudie, échele bola, porque esta vida es muy dura, usted no sabe lo que es estar todo el día detrás de este volante!. Si el señor seguía hablando yo iba a largar el llanto: Me compadecí de él. Así que le dije bueno vamos a invitarle un fría pa´ que no se queje, y el viejo me dijo: no mejor dame los reales que yo tengo otra manera de divertirme. Y yo me quedé intrigado. Hasta que veo, que a la altura del Barrio Saigón empieza a bajar la velocidad. ¿Qué hace ese este viejo de mier... en este lugar que matan nada más con el pensamiento? Me levanto y le digo: "Yo no me quedo aquí". El respondió: "Un momentico hijo que voy a saludar a unas amiguitas". Cuando de pronto veo que sale de un matorral, una chica de ébano que serpenteaba como si tuviera los guasarapos revueltos, con una licra fucsia que le paraba la circulación, y una diminuta camiseta con la que se podía apreciar lo despechada (léase sin pechos) y desnutrida que estaba. El cabello más corto que el mío y sin peinar, bañada en cicatrices por todos lados, con la cara llena de talco y los labios de color rojo onoto. Ante este apocalíptico panorama, yo me quedé congelado y mudo. Se trataba de una integrante de la banda las "chupi-chupi", aquellas que cobran el precio solidario de 500 bolos por succionártelo en el carro. El viejo bajó mi ventana y la desgraciada tuvo la desfachatez de sonreir aún cuando le faltaban los cuatro dientes delanteros. Con aires de Xica Da Silva le dijo al chófer: Hola papi, me trajiste carne fresca. Yo no me aguanté, y cagado le dije: "No señora, jejeje". Acto seguido, me acarició la cara y me dijo no tengas pena, mira que sin diente es más sabroso... ¡nada más de imaginármelo se me revolvieron las tripas! De pana que esa negra era fea con bolas, yo quería dejar la peluca, pero el chófer estaba enamoraísimo. Así que me arreché y le dije: "Arranque o me bajo". El viejo entendió y le prometió a su muñeca que vendría a recibir su ración en unos minutos. ¿Quién diría que el viejito bondadoso era malamañoso. Por eso digo que las madres tienen mucha razón, la próxima vez que me monte en un taxi voy a volver a ver bien la cara. Pasé el susto de mi vida, he visto gente fea y a ella. Ahora cada vez que veo el comercial de Bon Ice recuerdo a la negra y no precisamente por pingüino sino por chupi-chupi.
ERWIN GARCIA

martes, marzo 27, 2007

de vuelta...


Después de tanto tiempo... cambié de trabajo desde hace tiempo y ahora la responsabilidad es mayor, todo me ha cambiado, me queda poco tiempo libre y hasta estoy dando clases de Comunicación Social en la Universidad. Bueno, creo que estoy madurando, jejejeje, eso sí, pero viejo jamás. Un saludo pa todos mis panas blogueros.