domingo, octubre 18, 2009

La montaña rusa...




Sí, sí, tengo tiempo que no escribo, pero es que para poder hacerlo necesito vivir con intensidad, sino qué cuento? Vamos a entrar en confianza, así cerquita entre tú y yo… (bajo la voz, tipo vieja chismosa descosiendo a un vecino con la conserje del edificio). ¿No te ha pasado que cuando crees que todo está listo así como para aplaudirte a tí mismo, que cuando estás a punto de alcanzar la cima de la montaña, sobrados pues, de repente una roca… justo de la que estás aferrado con tus manos, se suelta y zuasssssss, caes de un solo golpe, estrepitoso, seco, contundente?
¿No te ha pasado que cuando crees que tienes el inventario en orden, “algo o alguien” pasa y se te voltea todo?
Eso me ha pasado. Y últimamente más, quisiera encontrar la manera de aprender a leer entrelíneas qué me quiere decir la vida, el destino, el más allá o el más acá. Mucho tiempo he vivido como autómata sin darme cuenta de que todo, lo que me rodea y lo que no me rodea, tiene un significado. Pero ahora me siento como medio compulsivo, observando muy bien hasta lo más mínimo. He estado buscando la forma de morir a mis egoísmos y autosuficiencias, de bajar mis ruidos internos para lograr entender de qué se trata todo esto. Pero hasta ahora lo que mejor he comprendido es que nada de lo que ocurre es un error, todo pasa porque así está contemplado en el libro de cada uno de nosotros y que sólo nos queda aceptar y aprender, una y otra vez.

En estos días, se apareció un ángel de esos que Dios pone en nuestro camino y se atrevió a comparar la vida con una "montaña rusa". yo quise descifrar esta comparación y tengo días en este rollo. Ayer empecé a recordar cuando mi adorable papá me montaba ajuro en ese artilugio oxidado y giratorio que odiaba porque siempre me subía después de haberme jartado dos cotufas, un algodón de azúcar y una frescolita mamarra (léase la más grande), y ante tal agite constante - justo antes de terminar el recorrido - siempre bañaba con mis líquidos estomacales al pobre vecinito de adelante que gritaba feliz "yupiiiiii", hasta que yo lo mojaba sin misericordia - ahora, hablando como los locos - creo que a mi padre eso le daba placer porque siempre me hacía lo mismo, y al final yo quedaba pálido y viendo pa' dentro como por media hora, debe ser que a juicio de mi progenitor yo necesitaba una buena dosis de adrenalina y vergüenza. Después de tan desagradable recuerdo infantil, concluyo la reflexión: “Subes bien alto, gritas como un eufórico, bajas sin freno, te da vértigo y sientes un vacío en el estómago, te pones de cabeza, ves todo al revés, y de pronto, en el turno que vas más despacio te sorprende una velocidad extrema, hasta que te detienes y simplemente respiras y te bajas”.

Y es allí cuando tocas el piso; tu verdad, tu cruda o “cocida” realidad, esa misma, la que te toca. A veces quieres que la montaña siempre esté alta y dando vueltas, pero llega el momento en que te cansas de tanto girar, otra veces ocurre lo contrario, vas tan suave que te duermes y quieres más…
En estos días, he tenido pensamientos y sentimientos encontrados y creo que este ángel me dio una pista, la vida puede ser como suerte de montaña rusa que se apodera de tu rutinario camino, en la que a veces la fuerza del destino empieza a hacer piruetas contigo, pero tienes que agarrarte bien duro de la silla, gritar, sentir vértigos y vacíos, subir, bajar, disfrutar, llorar, pero siempre recordar que muy pronto se va a detener, ten paciencia, espera, ten fe, que pronto vas a respirar y a sonreír como siempre, para tomar tu camino y repasar tus huellas… o borrarlas y comenzar unas nuevas.

La esperanza es el sueño del hombre despierto.
Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

martes, agosto 18, 2009

Shhhh... (episodio para dejar la peluca)



Sí es verdad. Lo estaba evadiendo. Tengo seis meses comenzando este post. No quería escribir sobre este tema, pero más de un corrientazo de honestidad me obligó a develar esta crisis existencial superada. A finales del año pasado, debido a una gran acumulación de estrés comencé una especie de mutación. Un buen día mientras me peinaba, zuas, se vino un tajo de pelos al piso… en ese justo momento creía que estaba soñando, pero que va, era mi cabello. Diagnóstico médico: alopecia areata (entiéndase varios huecos en la cabeza). Lo que me faltaba: Yo calvo. Para despistar y evitar el constante cuestionamiento generalizado decidí incrustarme una gorra - tipo artista famoso que oculta su rostro - y fue así como aumenté mi colección en variedad de formas y colores. Claro está, dejé de ir a lugares elegantes y con clase, pues ni que fuera Ricardo Montaner usaría trajes elegantes con guachicones (léase en regionalismo venezolano; zapatos con suela de goma) y por supuesto gorras.
Algunos amigos decidieron ponerle nombre a los tiernos (malparidos) hoyos, algunos en inglés, otros en español; “Izzie”, “Arthur”, “La maldición”, “El triángulo de las bermudas”, y de seguro otros que nunca me enteré… otros en tono de chiste me decían que me tapara con marcador, jejejeje. Algunas veces nada más me quedaba sonreir para no mentar madres, ya ni quería salir, me gustaba quedarme en casa para evitar incomodidades, pero por otro lado veía cada día como crecían los malpáridos. Y es que mientras más los escondían más se veían los desgraciados, y un gran día me armé de valor y dije: “No usaré más la gorra”, claro, hasta una psicóloga me ayudó diciéndome “eres más bello sin ella, anda quitátela, sé feliz…” claro nunca supe sé si era verdad o mentira, pero me lo hizo creer y salí levitando del diván.
Lo cierto es que después de esa firme decisión, tuve que enfrentar a una horda de críticos, burlistas, adivinadores, chismosos y curiosos de refinada trayectoria, que me decían: Ohhhhh!!! Uhhhhh!!!! Ahhhh!!! “Se te está cayendo el cabello”, “qué tristeza”, “qué dolor”, “qué sufrimiento”, “qué terrible”, “qué tragedia tan grave”. “Ay no mi niño no quiero verte más así…” Osea, la gente no entiende que cuando a uno se le cae el cabello, no es porque a uno le da la gana? ¡Qué viva la imprudencia carajooo! Pero, no se crean que la cosa quedó allí, hay más. Las exponentes más genuinas del género atolondrado, fueron dos ejemplares: una alumna - con voz chillona y una mezcla de cara de asco con pena ajena - que en plena clase, comiendo chicle con la boca abierta, me dijo: ¿Profesor que le pasó en la cabeza?, y largó una tímida sonrisa que apenas mostraba la comisura dental y la punta del chicle… yo dejé de escribir en el pizarrón, guardé la compostura aún ante el asombro de su descaro y le expliqué científicamente: “Es un tipo de caída del folículo piloso de patogenia no totalmente esclarecida, pero muy relacionada con situaciones de carga estresante, di media vuelta y seguí escribiendo”.
Semanas después, estaba en un evento muy importante, ya casi se me estaban borrando los hoyos, me quedaba uno en forma de triángulo, ya la gente ni se daba cuenta, pero allí apareció en escena: la mamá de las imprudentes. Esta vez con micrófono en mano y a viva voz, hizo una presentación muy especial destacando todos mis honores, mi carrera, en fin, puras virtudes, y yo inflado… hasta que dijo: “es tan vanguardista, que hasta se dibuja figuras geométricas en su cabello, un aplauso para él”. En ese momento sentí como morir y la sonrisa se me desdibujaba poco a poco. Si los ojos fueran dardos ya ella estuviera agujereada como un colador, me sentí como en un capítulo de Ally Mc Beal.
Hasta que al otro día, me rapé el cabello. Fue peor porque parecía Lex Lutor. Noooo, tiré la toalla. Si lo tengo corto, si lo tengo largo… buehhh. No pude complacer con beneplácito a este difícil público catador de buenas, lacias y abundantes cabelleras.
Luego de recorrer varios dermatólogos sin fortuna, llegué al consultorio apropiado, allí tuve que soportar el dolor de decenas (que parecían centenas o milésimas) de pinchazos en el cuero cabelludo, a los cuales yo trataba de aguantar pero a veces un “ay” se salía de vez en cuando. No fue fácil, ni mucho menos rápido, pero poco a poco fue mejorando, hasta que la naturaleza hizo renacer cada cabello a su lugar. Hoy sano, retrocedo el tiempo y una vez más me doy cuenta de que es muy difícil complacer a la gente y formar parte de una sociedad que simplemente, acepta, rechaza, critica, averigua y es imprudente. Nada pasa por casualidad, nada pasa sin dejar una enseñanza y de todo esto aprendí varias líneas, que quisiera compartir con ustedes.
Aprendí a disfrutar cada hebra de mi cabello.
Aprendí que nadie es inferior ni vulnerable por poseer algo diferente, pues lo único que importa es el interior, bien adentro; el alma, el espíritu, los pensamientos, los sentimientos. Y afortunadamente ellos, por más que duelan, nunca se pondrán calvos ni desaparecerán.
Aprendí que no es necesario perder tiempo rindiendo explicaciones a los demás, ni ocultar la realidad, pues debo ser más feliz conmigo mismo. Mi vida me pertenece y es mía, prestada, pero mía. Los demás sólo están demás. Por lo tanto soy yo quien debo amarme, aceptarme, mejorarme y superarme.
Aprendí a convertir amenazas en oportunidades.
Aprendí que la prudencia es la más santa y respetuosa de todas las virtudes.
A callar porque…
“Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y disipar la duda”.


Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense.

jueves, marzo 05, 2009

ENTREVISTA / El Tiempo.



En los weblogs hay vivencias literarias que llenan la red

Como si fuesen una suerte de diarios, los blogs le brindan a sus usuarios la posibilidad de publicar y comentar información que puede ser vista por internautas de todo el mundo. De forma sencilla y gratuita estos portales recopilan cronológicamente textos o artículos que son complementados con elementos gráficos y de multimedia, los cuales tratan los más diversos tópicos, que son abordados por uno o varios autores
MARTÍN CARBONELL SALAS.-

Por la cantidad de visitas que obtienen a diario, estos espacios virtuales se han utilizado como herramientas electorales, fuentes de información e incluso como animados centros de actividad social permanentes. A diferencia de las otras modas pasajeras y esporádicas, propias de la red redes, los blogs llegaron para permanecer en el tiempo y aún están en bogaBajo ese precepto hace cerca de tres años el periodista, publicista y docente universitario Erwin García abrió un blog en el que ocasionalmente postea escritos y gráficas alusivas a situaciones personales dignas de ser compartidas con quien así lo desee y que están redactadas al ritmo vivencial de la crónica periodística.“A través de Date Duro (www.dateduro.blogspot.com) en su formato digital puedo desahogarme, decir lo que pienso en el momento que lo deseo y lo más sabroso es poder recibir la respuesta de los 40 o 50 lectores que están pendientes de las cosas que posteo”, acotó este joven, quien además se desempeña como asesor de imagen y protocolo.García recuerda que esta afición nació de leer weblogs de grandes redactores como Roberto Echeto (www.robertoecheto.blogspot.com) y Rafael Osío Cabrices. “Lo de nombre viene de una columna homónima que poseía en la revista juvenil de circulación nacional Urbe y en la publicación universitaria Voz Juvenil”. En “Date Duro” García conjuga la denuncia y la reflexión en artículos digitales repletos de descripción y ahondando en detalles simpáticos, personales y que llaman en ocasiones a la reflexión.“Además, lo mejor de todo es que no hay que ser un superdotado para crear su propia tribuna de opinión, la cual puedes modificar e incrementar a tu antojo. Para crear un blog sólo hace falta una poco de tiempo libre, suscribirse a cualquiera de estos portales que brindan este servicio gratuito y seguir uno a uno los pasos de afiliación y edición del site”.Opciones para iniciarsePara ello sitios como www. blogger.com o www.blogspot.com permiten crear bitácoras (otro nombre más castellano para denominar a los weblogs) en español. También existen similares como www.bitacoras.com, www.blogalia.com, www.blogia.com o los de www.ya.com.Así que ya sabe: anímese a crear su propio Blog en la web: es sencillo, gratuito, sirve como una red social y de paso es capaz de mantenerlo ocupado. ¿Qué más se puede pedir?


Gracias a Martín Carbonell/ El Tiempo.

martes, diciembre 30, 2008

"Fui inspiración de Frutica Picada"



De verdad que tenía tiempo sin escribir, no era porque no me habían sucedido más de mis retorcidas aventuras, todo lo contrario. Ya que ha pasado el tiempo me atrevo a contarles algo que tenía escondido por evitar la burla colectiva de mis conocidos…
Hace unos meses vino el humorista colombiano Andrés López con su “Pelota de Letras”. Entre mis panas sólo se escuchaba eso: viene el tipo, es lo máximo, tienes que ir, no te lo pierdas, en fin la gente estaba muy alborotada. La publicidad me atacaba por todos lados. “No pegué un ojo en toda la noche”: ¡todo el mundo va menos yo!. De tanto y tanto casquillo, me decidí y compré las entradas VIP y en primera fila para ver al comediante latino más nombrado de estos tiempos. 500 Bsf cada una. Eran tres. Antes de pagar, casi me arrepiento… algo me decía: “Dejé así”, “De por Dios”. “No lo hagas mijo. Tápese del sereno y váyase pa´su casa”. Yo cerré los ojos, me sacudí, y le di la plata al cajero. “No hubo poder humano” que me convenciera. Las compré.
Andrés López me hizo reir y llorar de la risa cuando vi el “Blibililili”(según su padre DVD), por eso lo quería ver en vivo. Según las teorías de Andrés, yo formo parte de La Generación X: Su lema es Confunde y reinarás.; “Se caracteriza por su confusión de pensamiento, palabra, obra y profesión, tal vez porque es una generación de hijos del divorcio o, lo que es lo mismo, de los hippies soñadores de los años 60. Son los que están haciendo post grados, trabajando en multinacionales”, definitivamente ese soy yo, tengo todo eso junto.
En vista del dinerito gastado, me dije:¡Qué va! Voy a hacerle promoción a este logro que derribó mi acostumbrada tacañería. Hice una campaña mediática, lo publiqué en el facebook y en msn, me compré una percha de corbata y todo, para demostrar que realmente era todo un tipo VIP, me escapé del trabajo para ir relajado, y esa noche cuando voy llegando al hotel me ha dado un veri -veri (dícese en criollo del malestar más arrecho que le da a uno en el año). Linda Blair se quedó pendeja de la vomitadera que me dio, “bregué a hacer del cuerpo” pero por la boca; me volteaba pa´ un lado y pal otro, Zuasssss, zuassssss, ¡pásame una bolsa!, mi hermana parió bolsas y bolsas, las cuales yo llenaba de una especie de picadillo raro. Yo no sé si Andrés López venía detrás del carro y me pilló, pero estoy seguro que ese día le serví de inspiración para crear su show “Frutica picada”, pues eso era lo que parecía mi expulsión. Abrí la puerta, con el carro en marcha, y saqué la mitad del cuerpo bañando mi recién estrenada corbata (que tuve que botar), seguido, me dominó una tembladera con torcedera de boca, ya llevaba ocho bolsitas, estaba poseído como por un malayo hechizo regurgitador y fui directo a la clínica.
Allí me hice pasar por un ejecutivo que perdería el vuelo si no era atendido a tiempo, llegó la nefasta de la enfermera; con su traje blanco curtido, rascándose la zona pélvica con sus uñas color púrpura en combinación son sus labios aceitosos (de haber comido empanada fiadas en el kiosco e´ Rosa), para preguntarme mil vainas estúpidas dándoselas de sobrada, y yo le dije: inyécteme rápido por favor que debo irme en el próximo vuelo. Ella me dio su voluptuosa espalda en la que le caía un rulo sedosamente hidratado con aceite e´ coco. Y fue peor, porque se tardó más lo normal, me empezó a pasar el suero lentamente. Cuando se descuidó, yo agarré y le aumenté la velocidad para tratar de llegar aunque fuera a la mitad del show. La tipa se dio cuenta y me dijo: “Está terminantemente PROHIBIDO” tocar esto. Para completar me entraron ganas de llamar a mi madre y contarle todo, al final casi me dijo; “échese café”, apenas escuché tómese un limón y verá como le pasa, tu – tu - tu… le cerré porque toda vaina la quiere arreglar con medio limón. Deje asíiiiiiiii.
Pues nada. Al salir de la clínica me dio otra vez el síndrome de la frutica picada y semi-tullido y medio escalabrado tuve que quedarme en una cama, en la cual desperté al otro día con la boca agria y las entradas en la mano. Ese fatídico día no había sido revelado hasta hoy. A las decenas de personas que me preguntaron cómo me fue, ya saben que me fue muy mal.
Querido Andrés yo sé que no tienes la culpa, fue mi destino, pero si fuera de la generación AA te diría: “Multiplícate por cero”.


No creo que haya que lamentarse sobre el propio
destino, pero a veces es muy duro.
Svetlana Stalin (1926-?) Escritora
soviética


miércoles, noviembre 12, 2008

Ayúdanos Freud, o más bien aléjate!!!



Yo creo que todos tenemos algo de locos. Es más lo confirmo. Comienzo por mí, apenas piso la calle empiezo a cantar como si estuviera en latin american idol sin importarme los transeúntes que me tropiezan, a quienes agravio y casi desgarro sus tímpanos con mi hilarante voz. A veces ando medio bipolar, alegrísimo, tristísimo y en estos días estresadísimo. Perfeccionista, precavido, preventivo, hiperactivo, sobreseguro. Extra-escrupuloso; limpio y relimpio los cubiertos antes de comer, reviso la pulcritud de los vasos donde voy a tomar, no me gusta que me rocen, ni acercarme a la gente sudada o con calor, ni pasar cerca de alcantarillas, ni pisar las rayas de las aceras, casi soy Melvin Udall; el maniático de la película Mejor Imposible, interpretado por Jack Nicholson.
Definitivamente, en algunos la locura está dormida, en otros despierta de vez en cuando, y en el resto está activa todo el tiempo. Mis compañeras de trabajo (medio paranoicas) han optado por tomarse unas pepas (píldoras) de aquietantes con la intención de que yo me las tome, tan bellas, jejejejeje, qué manera tan fármacoadicta de decirte “tranquilito papá”. Ultimamente me siento psiquiatra, ya identifico las patologías… es decir me doy cuenta rapidito de las taras de la gente. Muy cerca de mí he visto de todo, válgame Dios… a una joven cuando tiene el período menstrual se torna muda, sorda, llorona y adicta al chocolate, otra (ilusa) se enamora sola y pasa horas con el celular en la mano esperando el infortuno mensaje que sólo dice: ¡Hola!, otro (con trastornos de personalidad) cree que es un galán y rompe los espejos tan sólo de verse, otro (depresivo) se cree la peor miseria del mundo, y si lo miras mal, se lanza del balcón. Tengo una tía (hiponcondríaca) que presiente los dolores y vive todos los días metida en una farmacia, se conoce todas las medicinas y tratamientos, casi, casi es doctora. “Ay mijo me quiere dar algo, cómprame Parsel por si acaso es dolor de cabeza y Loperam por si es una evacuación líquida pertinaz (es que no quería decir diarrea, pero ya lo dije). Un pana siempre cree que lo van a robar o matar, y mira para todos lados a cada rato, cuando se baja del carro es prácticamente una odisea (ataque de pánico). Una conocida es la propia sabelotodo, apenas invento que anoche fui al cine y vi una película “x” , y ella salta (esquizofrénica) y dice: yo también la vi, sin siquiera existir tal film (alucina), ¡sabe de toda vaina!, ¡se mete en toda vaina!, ha hecho de todo, es polifacética; con tan sólo veintidos años dice que ha sido mesonera, periodista, locutora, mensajera, prostituta, esotérica, política, chofer, decoradora, peluquera, cocinera, traidora, amante, perra, gata, se inventa viajes imaginarios al exterior porque ni pasaporte tiene y se cree la tapa del frasco (delira) . Para rematar, en estos días me ha tocado trabajar con un viejo con una enfermedad que decidí definir, con el permiso de Freud, como “mitómano charlatán mojonero compulsivo in crescendo”. Lo peor es que ya no me aguanto que me vea cara de excusado. El tipo llegó diciendo que era un gurú del periodismo y yo: ¡wow voy a aprender de él!, pero resultó ser el propio estafador. Un día dijo que trabajó con una trasnacional que le hace la publicidad a Efe, al rato dijo que era Tío Rico, días después le dijo a un señor que su material lo mandaba a hacer solamente con la gente de Savoy y cuando se lo presenté a mi hermano le soltó una perlita: Yo sólo hago la publicidad con la gente de Nescafé, aquí fue donde caí en cuenta de que no sólo padece del síndrome de mentira fresca, sino que echa más cuento que los mismísimos hermanos Grimm (creadores de Blancanieves, Cenicienta y Hansel y Gretel). El tipo también me dijo que vivía en un penthouse con vista al mar, y lo pillé metiendo su ropa a un hotelucho de poca monta. Bien dice mi sabia madre que entre cielo y tierra no hay nada oculto. La mentira no trae nada bueno, te aleja de la verdad. Después de esta descarga de psicología turbia, ojalá todos nos descubramos y encontremos una vía hermosa para desahogar nuestra demencia. Esa locura que nos hace únicos, diferentes e irrepetibles. Piensa en voz alta, ríete solo, no le pares a nada, haz el ridículo, sé tú mismo, sé feliz, “come hormigas, come con las manos…" jejeje. Seguro después de esto, más de uno va a querer que me vaya a tumbar en un diván, pero no, todavía me falta mucho. Yo no estoy loco, lo que estoy es planetario.


Es cosa admirable que todos los grandes hombres tengan siempre alguna ventolera, algún granito de locura mezclado con su ciencia.
Molière (1622-1673) Comediografo francés.

miércoles, agosto 27, 2008

Desahogo


¡Me enredo, me zafo, me enrollo, me destapo, me aprieto, me suelto, me estiro y me encojo, me amarro y me libero!
Confusiones navegan en el océano de mi memoria maltratando lo que fui, intentando adivinar lo que seré, si es que lo seré… Un nido se teje con hilos de seda gruesa y yo en medio. No veo.
¡Me ahogo, respiro, me escondo y aparezco!
Inciertos los caminos, encrucijadas me acechan, la mente golpea y golpea sin encontrar el grito de nadie y el murmullo de todos. No escucho.
¡Me lanzo, me detengo, me levanto y me caigo!
Es el temor de arriesgarlo y alterarlo todo, es descubrir que nada de lo que tenía era cierto, es contemplar que el mundo recorre a mi lado y no avanzo, es estar en el piso echado a la nada. No siento.
¡Me encuentro, me pierdo, me voy y me regreso!
Es ver como la arena se desliza entre mis dedos sin poder guardarme un poco, es querer tener un desierto entero que parece un espejismo cada vez más distante. Es todo, es nada, soy el rey, soy el esclavo, ¿Soy yo, o no soy yo?.

lunes, agosto 04, 2008

Un viaje de menudencias!!!

Yo sé que viajar es un placer, pero a veces para mí, no lo es... No puedo ocultar que soy un ser hiperkinéticamente traumado y un perfeccionista compulsivo que tengo que planificar y organizar todo con mucha anticipación; comprar boletos, hacer maletas, reservar hotel, cuadrar comidas, dinero efectivo y sistemas de pago alternos, por si acaso me roban o me clonan la tarjeta (ambos de moda en cualquier lugar de la patria) Ufff!!! Ya me estresé de sólo recordarlo. Siempre voy con plan A y plan B. Místico, tibio y calculador. Iba a un Seminario en Caracas, aparte tenía mil planes, reuniones con amigos y cenas de negocios que nunca se dieron. Podría decir que casi todo me salió al revés… Jueves 4.45 am, me levanté de mi cama para no perder el vuelo que salía a las 7:30 am. Una vez más revisé la maleta que había inspeccionado el día anterior más de cuatro veces. Todo en orden. Salí de casa y llegué al Aeropuerto a las 6.00 am, fui el primero en la fila para el check in del equipaje. En ese momento de espera empecé a recordar… ¿Por qué no me fui con Johanna en su camioneta? ¿Por qué no me fui en bus con el grupo completo? ¿Por qué no me voy en taxi como bien dijo mi progenitora?. Bah!!! ya estoy aquí, viajo cómodo, llego en media hora y me voy de tiendas… 7:00 la voz oficial dijo algo que nunca entendí, típico que quieren decir algo y escucha la mitad: Señores pasajeros que adquirieron boletos a las zziizziiizz con destino a zzuzuzuzuzzz por favor dirigirse a la puerta zzzzzzeeezeeezzz. No entendí nada y me acerqué a la cabina, pero la tipa (que habla pa`dentro) nunca lo repitió. Corrí en vano, era otra aerolínea. A las 9:00 am. Ya estaba alterado. Veo movimiento de embarque, me piden el ticket, luego entro, me acomodo en mi asiento, al lado me tocó un señor bien popular y criollo, bastante sudado y con cierto hedor “pacusiano”, hablaba como pitufo gruñón, me dijo tres cosas y no le entendí nada, traté de sonreir con la mejor diplomacia posible, tratando de soportar su peculiar aroma. Empezaron las bellas azafatas con su cinturita de avispa a tongonearse con maestría. ¡Son unas perversas! con su moño recogido y cara de mosquita muerta hacen babosear al más escrupuloso de los pasajeros. El obeso fétido estaba fuertecito, con la lengua afuera, viéndole el trasero a una de las que explicaba el cuento de los salvavidas y las mascarillas. De pronto, habla en capitán de la aeronave: Pedimos disculpas pero la unidad no puede despegar por fallas en el tablero… mi vecino (el gordo podrío) dijo en su vulgar lenguaje: "Nojoda, en esta mier… nada sirve, dénme un ibuprofeno que tengo un fiebrón que me está matando y dénme comida que tengo hambre". Jejejejeje, no sé que le pasó pero pedía más que perolito y escal-lata. Yo volé del asiento para no morir de pena, pero igualito todo el mundo me miraba de reojo porque creían que yo andaba con él. Otra vez a la sala de espera. Un chamo con pinta de universitario medio loco se acostó sobre las sillas, como si nada. El resto estábamos enardecidos. Yo llamé a la prensa para escandalizar y procurar una solución rápida. No hubo respuestas de la aerolínea. A cada rato venía un representante con cara de pánfilo a decir: “aún no sabemos nada, deben esperar, ya resolveremos”. Una señora mayor con aires influyentes, muy bien vestida, labios maquillados con frenesí senil, bañada en olor a channel y con bolso de Louis Vuitton, tomó su celular Iphone (mucho pa` esa doña) y le dijo al empleado (en tono indómito): “le paso a mi hijo”, de inmediato la sacaron escoltada del lugar. Quién sería? Me quedó la duda. Mientras tanto, yo me quité la chaqueta, el suéter y me quedé en fanela y jeans. El calor se apoderó de mí, la desesperación ya me había poseído desde hacía rato. Pasaron dos horas, hablé con todos mis vecinos, conversé tanto que se iban y venía otro, se iban y se instalaba otro, hasta que así llegaron a las 12.45 pm y aquella hambruna no era nada normal, ya las tripas me crujían en tono de Do menor. Hasta que de pronto uno de los empleados dijo: Listo, podemos hacer una fila para entrar. Todos corrimos al mejor estilo de una cola de Mercal (dícese de los distribuidores alimenticios populares oficiales) y perdimos el estilacho empujándonos para abordar. Una vez adentro, cerré los ojos, respiré y en menos de lo que canta un gallo, ya estaba en Maiquetía. A pesar de todo eso, mi suerte comenzó… a ratos me tocó conversar con el chamo con pinta de universitario que se acostó sobre las sillas y resultó bien pana. Me cedió su taxi ahorrándome nada más y nada menos que 170 Bsf. ¡ Aún en 2008 hay gente buena y desinteresada, wow! Este trance no se lo deseo a nadie y mucho menos si pagas un servicio con la creencia de que vas a viajar como un ejecutivo y terminas siendo tratando peor que un mendigo. Por lo menos, al llegar traté de conectarme con los aires de la ciudad, lavarme la cara y olvidar el episodio. Tanto así que fui al seminario, me encontré con el equipo completo y fuimos retratados frescos como unas lechugas, aunque yo llevara la procesión por dentro. La próxima vez no organizo nada y viajo improvisadamente, de seguro me saldrá mejor…

"El hombre no ha sabido organizar un mundo para sí mismo y es un extraño en el mundo que él mismo ha creado". Alexis Carrel (1873-1944) Biólogo y médico francés.