lunes, enero 21, 2008

Odio los domingos!!!


No entiendo que me pasa hoy...
Es como si una sábana me arropara con sus manos gigantes y no me dejara salir de la cama, pero tampoco me deja dormir plácidamente. A veces me sucede todo lo contrario; me levanto como un sonámbulo a las 6 de la mañana como si fuera a trabajar, pero lento y pesado, es allí cuando me pongo a ver tele, a pensar en la inmortalidad del cangrejo, a soñar despierto, a adivinar el futuro y a rememorar el pasado porque el presente lo pierdo echado en un colchón hundido por mi forma. Es allí cuando recuerdo… “Hoy es domingo”.
Empiezo a buscar algo bueno en la pantalla y nada!!! Lo peor de lo peor: series viejas de la época de cuando mi abuela era pura, virginal y casta. Los capítulos que me sé de memoria de El Chavo, y la canción del “chirinchirinchunflay”, la aburridísima Casa de la Pradera y su llorantina perpetua, las comiquitas con vocabulario exclusivo para niños índigo: “amigo esta novedosa máquina de ultrasonido es fantabulosa”, los documentales del bendito león comiéndose a la cebra, la Casa de Lucy enseñando a tejer un suéter en punto de cruz, y puras vainas inútiles.
Me levanto. Trato de hacer ejercicio, pero el cuerpo está como sostenido en un sopor profundo. Es una sensación tan rara pues ni camino, ni vuelo, sino todo lo contrario. Abro la ventana y es como si el sol también se tiró al descanso, las sombras enturbian el día, la brisa pide permiso para soplar, pero no sopla.
Mi madre acaba de decir: los domingos uno no encuentra ni que hacer. Otra más. Bienvenida al club. Es el día que más odio, no es ni sábado ni es lunes, no es descanso que disfruto, ni trabajo que me ocupa. No sé qué carrizo es.
Es allí cuando recuerdo que quiero comprar un estuche para el tormento de mi paz (teléfono) que de tanto usarlo y tirarlo cuando tengo estrés, ya se está rayando el pobre. Pero las tiendas están cerradas. Deseo una torta bien grande y grasosa de chocolate puro, cremosa y rebosante, pero están cerradas las pastelerías. Lo comprobé después de tres intentos fallidos, cuando llegué al último lugar; sólo hay de fresa. No! Es un día pavoso, de esos que sientes una nube negra sobre ti.
Mi hermana Elialmy ha dicho hoy tres veces: Los domingos me halan de los pelos, me pongo a pensar quién podría estirarle la cabellera a esa pobre muchacha, sigo pensando en su cabellera, en su cabellera y me vuelve a dar rabia que sea domingo. La veo como desesperada, se quiere hacer todos los tratamientos de belleza más ociosos de este mundo: se partió un huevo crudo en la cabeza, previo un show de circo para hacerlo. Aplausos y risas. Luego, como alocada, metió los pies en agua tibia para hacerse una pedicure, se puso varias cremas en la cara, se masajea por todos lados y se coloca una bolsa en el cabello. Ya la entiendo, hoy es domingo.
Yo, entro a Internet, abro mis páginas favoritas y me salgo. Repito el mismo rito por dos o tres veces, los domingos nadie me escribe ni leo un post sorprendente, casi no hay noticias. Compruebo que a los periodistas también les da flojera los domingos.
El domingo tengo que pensar qué chaqueta usaré mañana, qué tengo pendiente en el trabajo. El domingo me doy cuenta de que tengo la ropa sucia, de los exámenes que tengo que corregir. Me provoca matar plagas.
Y este sentimiento dominical no es desde ahora, es muy viejo, recuerdo que los domingos de mi niñez eran tan aburridos que mi papá, y que, me llevaba de excursión a un supuesto monte de guerrilleros y era el mismo montecito triste y vacío de siempre, después íbamos a la misa, a comer un de helado del único sabor en la única heladería del pueblo, después devolverse caminando a un bulevar donde solo había matas y yo sentado en el medio viendo como cae el chorrito de la fuente, que a veces ni agua tenía, este karma me persigue todavía…
Hoy es el día que me baño más largo y me enjabono hasta llenar de espumas el baño. Leo los periódicos, los releo. Como y recomo. Reviso fotos viejas, canto canciones, me dan ganas de ir a misa y no voy, me dan ganas de llamar a mis amigos y no los llamo. El calor es más calor, el fastidio es más fastidio, qué carajo pasan los domingos. Nos volvemos mudos. Los gestos ni siquiera salen, nos miramos con desprecio, nos ignoramos. Qué debo hacer los domingos que no sea ver a mis familiares y estar en la computadora? Que de paso es lo único que me gusta del domingo. Hago mil cosas, y todavía me sobra tiempo. Voy en el carro y por más que busco algo para divertirme, no encuentro, es peor que tener fiebre, vomito, diarrea y dengue junto.
¡Puto domingo de reputación dominguera pútil dominicalmente putácea!. No sé que grosería es esa, pero me gustaría agregarle más sonoridad cada domingo que odie.
Ni siquiera las palabras me salen, seguro el lunes me vuelvo más lucido y brillante, si no les gustó este post, lo siento, pido perdones excusándome porque hoy no es más que un domingo. Lo bueno de esto, es que ya es de noche y deseo con toda mi alma que llegue rápido el día de mañana y volver a ser el que soy. Voy a dormir. Mañana será mejor…
“Puto domingo de reputación dominguera putil dominicalmente putacea”. Jajajaja. Cómo se me ocurrió esto? Jajajaja. Definivitamente estoy loco, producto de mi domingofobia.

P.D: (A pesar del mensaje, esto va para mi hermana Elialmy con todo mi amor).

miércoles, enero 09, 2008

Principeando filosofías


Hoy es uno de esos días de los que no me gustan mucho. 
Me siento como la fábula del enano que tiene un gigante por dentro 
y no sabe qué hacer... 
Enero es uno de esos meses que sin pensarlo me deja soñar tan alto, 
tan alto, que cuando me doy cuenta, 
me pego un trancazo en la cama. 
Hoy es uno de esos días que quiero ser lo que nunca he sido; 
mago, pintor, sacerdote, médico, payaso y Dios.  
El reloj me anuncia que debo empezar a girar mi destino hacia 
mundos desconocidos,  
buscando nuevas fronteras,
sólo dejándome soplar por el mar 
de la esperanza
que atesoro en mi cajón de los buenos deseos... 
Ojalá no sea sólo por enero, y  sea un llamado de la eternidad 
para ser inmortal y lograr todo lo que anhelo,
porque esta vida no me alcanza para ser todo lo que quiero ser 
y todo lo que quiero dar.
A veces siento que no soy de este mundo y que soy uno de los 
herederos de el principito,  
escogido para llevar su mensaje 
a quienes no conocen el amor y la alegría.
 
P.D 1: En navidad, un buen amigo me regaló un libro:
Oups "el mensajero del planeta corazón".
Sólo alguien que me conozca tan bien 
me regalaría  un libro así. 
P.D 2: Hoy por casualidad conocí a otro enviado de el principito, 
creo que somos dos o más. 
Ojalá haya muchos más.




Click


En una de funny  con mi pana Néstor !!! Loco? Loco estás tú.

martes, enero 08, 2008

Estampas/ Personalidades de 2007

No sé como explicar este artículo... salió en la revista Estampas el 30 de diciembre en un especial de fin de año sobre las personalidades más destacadas de 2007. Tengo que admitir que me da cierta penita pero ahi va...






sábado, diciembre 29, 2007

Por un mundo sin hallacas!!!


De verdad que para muchos no hay nada más sabroso que una hallaca, mucho más si la hace SU MADRE!. Yo no puedo decir lo mismo. Mi progenitora no hace hallacas, y cuando se le ha ocurrido la brillante idea de hacerlas ha sido en días como el mismo 24 como a las 7:45 de la noche. Es decir que nos agarra el nacimiento del niño embadurnados de onoto, envuelto en hojas de plátano y pagando la arrechera con el pobre hilo pabilo. Una vez recuerdo que a "mami" no le dio tiempo de picar bien el guiso y parecía que cada multisápida tiene un bisteck envuelto en harina precocida. ¡Qué vaina tan desagradable! Si maíta me escuchara, me deshereda. Todos nos veimos la cara con ganas de que alguien comentara algo y como siempre el más salío de todos (entiéndase yo) tuve que arrugar la cara en el momento justo que ella me veía. No hubo necesidad de decir nada. Mi madre me vio y armó tremendo drama en el que la difunta primera actriz Amalia Pérez Díaz se quedó chiquita (liliputiense mejor dicho). Desde allí me hago el loco y trato de evadir las hallacas elaboradas por la culpable de mi linaje y descendencia. Conmigo si es verdad que la canción se peló: "La mejor hallaca no la hace mi mamá". Fue aquí cuando entendí que en nuestro país, la hallaca representa el icono del orgullo familiar decembrino, es lo más esperado, es como el sello de la realeza que no se debe ofender ni profanar. El sabor de una hallaca define tu estirpe y tu reputación. Por lo tanto mi familia y yo estamos jodidos, nos quedamos sin pedigree, en fin pues somos unos cacri (callejeros-criollos).
Lo peor es que siento que me persigue "la maldición hallaquera". Casa que visito, gente que me da par de bolsas con sendas bichas mamarrúas, parecen unos toletes tiesos de un experimento inagotable que pulula por todas las familias que paso a saludar. "Toma hijo para tí las más grandes", y yo con cara de recién haber chupado tamarindo verde, le digo: "Gracias mi doñita", "Gracias Vecina", "Gracias Amiga", "Gracias mi amor" y despué de la ronda, llego a mi hogar como con diez bolsas llenas de ese masero revuelto con aceituna, pasas, alcaparras (especies odiadas por mi paladar que provocan mi regurgitación instantánea a punto de expulsar sustancias internas, de sólo pensarlo).
Pero eso no queda allí, más jodido es cuando me levanto el 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31 de diciembre, 01 y 02 de enero, abro la nevera y veo de arriba a abajo y lo que hay es hallaca y bollos (derivados o sobrantes de los materiales de la hallaca) que para no botarlos tu abuela o tía le dicen a tu madre con tono hipócrita y en falsete sostenido: "Haz unos bollitos, que te quedan ricos...". Allí suelto los improperios más inauditos que jamás sus oídos escucharán de otro ser tan indignado como yo. Es allí cuando me toca el menú. De desayuno: Hallaca, de almuerzo: Hallaca, de cena: Hallaca, de merienda: Bollitos de Hallaca. De verdad las odio con toda mi alma. Y lo más detestable es que me las tengo que calar hasta que se acabe la existencia del pseudo suculento producto decembrino.
Amigos disculpen mi ira, pero por qué no me dan vino, panetón, torta, pan de jamón, sino Hallacas? Es mi karma. No puedo hacer otra cosa que sentirme como un endemoniado al ver un crucifijo, apenas medio observo de refilón una hoja de plátano, me sale espuma por la boca y mis amigos deben recurrir a golpearme el encéfalo para salir del shock.
He decidido que en diciembre no visitaré a más nadie y comeré en la calle lo que me apetezca. También prometo que a quien me visite le zampo tres hallacas en una bolsa y lo saco a empujones antes de que se arrepienta. Si saben de alguna fundación con tratamiento para personas con adversión a platos navideños y secuelas estomacales y cerebrales por el consumo de este vil plato típico, avísenme por favor.
Madre perdóname, pero desde chiquito me enseñaste a decir la verdad, cueste lo que lo cueste. Así que esta vez, te tocó a ti...

P.D: No me podía ir sin dejar una perlita. Feliz Año Nuevo, Dios les bendiga.

miércoles, diciembre 26, 2007

Sorry & burry

A ver, cómo podría pedir disculpas... bueno creo que mejor sería pedir perdones porque tengo 20 días sin postear nada de nada, y aún peor, sabiendo que bloguero que se respeta escribe por lo menos una vez a la semana, así que soy un vil irrespetado, jejejeje. Tampoco crean que es, que mi musa huyó por culpa de una ingesta hallaquera, sino que he tenido muchas responsabilidades que me han ocupado más de lo pensado, pero ya tomaré unos días de vacaciones para vivir y escribir vida. Felices Fiestas. Con aprecio. Erwin.

P.D: Gracias Neogabox, gracias a todos los que que me visitan por este detalle:

jueves, diciembre 06, 2007

Se graduaron...

Sí señores, a esos muchachos llenos de ímpetu, que alguna vez conocí tembloroso en mi primer día como profesor, les tocó vivir un día especial; su graduación. Fue un acto irreverente y original, como ellos, rompieron protocolo, gritaron consignas, lloraron, rieron, cantaron, otros doblaron (jejeje) y se pusieron de pie muchas veces. Gracias por haber depositado su confianza y cariño en mí, al escogerme como padrino. Creo que me queda grande porque apenas soy un pichón de profesor, pero con ustedes subí un peldaño. Han sido mis buenos maestros.
En este nuevo camino como comunicadores sociales se van a dar algunos ladrillazos en la cabeza, pero no tienen que perder la fe. Las cosas de la vida pasan porque tienen que pasar, así que tienen que confiar en algo: en Dios, en la vida, en el Karma, en el destino, en los instintos, en las imágenes, en las piedras o en un palo de madera, en lo que sea, pero tienen que creer. Particularmente, yo creo en Dios y él es el que actúa en mí cada minuto haciéndome más competitivo y creativo.
Arriesguen, crean en sus sueños, no dejen ahogar la voz de su interior, no teman a hacer el ridículo algunos que fueron tildados de locos hoy son grandes genios. No juzguen, bien lo dice El Principito: "Los esencial es invisible a los ojos".
Mi aplauso para ustedes... felicidades, y como digo al terminar cada clase: SEAN LOS MEJORES.

martes, noviembre 27, 2007

Click / Idolo Gris (parte II).


Qué si soy un ídolo? claro que lo soy. Ahora me la paso por todas las calles, rodando y rodando. La pepsi no tuvo compasión conmigo, le sacó el néctar a mi foto... Pueden apreciarla aquí en un antiestético transporte público que recién había pasado a un vehículo último modelo del cual sólo vemos su moderno parachoques.

Y qué podría decir de estos elaboradísimos posters colgados en las panaderías, kioskos de fritangas, empanadas, perros calientes. Claro que sí vale, ¡soy un ídolo!. En estos días vi a un señor recogiendo la basura de su bodega con mi cara. ¡Dios que impotencia me dio!. Todavía esperando un chequecito de la Pepsi a ver si puedo resarcir los daños morales que me ha causado esta campaña nefasta.

martes, noviembre 20, 2007

El Diario de Carlota (La venganza de Marcos)


Cómo es posible que después de tantos años, Carlota no sospechara lo que siento por ella?
Después de haber leído sus escritos más íntimos, me dediqué a escucharla, soporté cada palabra hiriendo mi ego. Cada lágrima derramada por él, laceraba mi ya desgarrada alma.
Todo sucedió el fin de semana del 12 de octubre, tenía preparado desde hace tiempo su viaje a la playa con unos amigos (Gustavo y Laura). Yo no quería que ella fuera, presentía algo malo. ¡De pronto son mis celos de siempre!, pensé. En el trayecto, Gustavo decidió buscar a su mejor amigo. Era él. Era él, quien robaría la mirada de Carlota para clavarle una estaca en su corazón; era él, el encargado de hacerle sentir millones de mariposillas de todos los tamaños revoloteando el estómago de la que siempre creí para mí. Era él, Marcos.
Ese mismo viernes, en la playa, sus ojos se cruzaron y despertaron el lugar donde habitaban los espíritus escondidos. Tropiezos convertidos en caricias obedecieron la atracción de sus cuerpos sumergidos bajo el infinito azul. Esa misma noche, Marcos cautivó a Carlota contándole fábulas de estrellas (con rencor pienso que quizás ese sea el triste y fantoche discurso que les dirá a todas). Una sola carpa albergaría a los tres aventureros y a mi princesa. Ella siempre tan delicada con su asma, empezó a toser sin parar. Cuando eso pasa yo la calmo enseguida, yo sé cómo hacerlo. Marcos estaba justo a su lado, donde siempre he querido dormir y desgraciadamente nunca he podido. Ella se tomó una pastilla y se acostó boca abajo, fue allí cuando sus dedos se atrevieron a rozarla para tratar de serenar su agitación. Pasaron los minutos y ella se hacía la dormida, con sus hermosos ojos entreabiertos, pasaron las horas y ella respondió acariciándolo entre atemorizada y gustosa. Acto que terminó en uno de los besos más deseados en la vida de Carlota. Al ver eso sentí un frío que entumecía mis huesos, desde allí me era difícil leer con claridad el siguiente párrafo, mi vista se nubló.
Al salir de la carpa le costó subir la mirada, pero ya lo hecho, hecho estaba. Fue allí cuando asumió que el espacio vacío ya tenía nuevo inquilino. Me contó que terminado ese fin de semana, se veían en la universidad, compartieron sus alegrías y esperanzas, pasaron 10 días completamente juntos, el amor tomó forma, y a mí ni me atendía las llamadas, pues el celular estaba disponible sólo para Marcos. Pasé 10 días sin verla y no aguanté.
Ese domingo, yo la iba a buscar y ella me dijo que iba a estudiar historia de Venezuela, pasé a saludar a su vecina y por casualidad, veo que él la vino a buscar en su camioneta. Enseguida bajó, muy bien vestida y perfumada, como siempre. Fueron al teatro. Llegaron casi a las 11 de la noche, según mi reloj cansado de esperar en la ventana de la casa de al lado. Antes de despedirse, Marcos abrió la puerta del auto, se recostó y la abrazó. El hablaba y ella no lo podía creer. “Sabes… he pasado una de las semanas más espectaculares a tu lado, pero creo que debemos dejar de vernos. Estoy en medio de una difícil situación familiar y aparte de esto, por muchas razones creo que debo irme del país”. Carlota sintió que dejaba de respirar, pero aguantó con fuerza el inesperado torrente del destino. Para terminar, él sólo agregó: “Soy demasiado entregado y enamoradizo, y a la final quien termina perdiendo soy yo”. Así cerró su sentencia egoísta.
Ella por más que quiso gritar tantas cosas, su voz quebrada apenas le permitió unas palabras sin sentido. El ya no pudo hablar, nada más llorar e irse con la maleta colmada de las ilusiones de quien confío en él.
Carlota ha tenido la peor semana de su vida, todas las canciones le recuerdan a él, su comida favorita no tiene el mismo gusto, sus pensamientos la rebasan, miles de acertijos pasean por su cabeza buscando una respuesta certera a lo que vive. Una confusión de amor endulzado con odio y despecho desmesurado, muestran las oscuras sombras bajo la pérdida mirada de Carlota. Ayer la fui a visitar y no hizo más que hablarme de él. Yo aproveché para abrazarla y tenerla junto a mí. Por momentos se quedó muda y yo imaginé que rememoraba aquellas caricias bajo el mar y las estrellas, mientras ese silencio acuchillaba mis ganas de tenerla en mis brazos.
Cada vez que me llama pienso que me dirá esas palabras que tanto quiero escuchar, pero es sólo para hablarme de él. [Carlota me atormentas, me castigas, me matas y resucitas para volverme a sacrificar en este mísero ataúd lleno de vacío].

“Aún así construiré un castillo para mi majestad,
dibujaré paisajes en los mundos del más allá,
mientras él sigue en su viaje sin saber adonde va,
y yo lentamente despierto en esta triste soledad”.

jueves, noviembre 15, 2007

El sucio negocio de ser un Nerd

Algunas o muchas veces de mi vida me he sentido Nerd, quizás por leer mucho, por querer saber más de lo que sé, por sobresalir, por cubrir mis defectos, en fin. Pero la etiqueta de Nerd es un estigma que por más que quiera muchas veces no puedo eludir desde niño. Más grave es cuando combino ser Nerd con ser salío o metiche, entonces logro una mezcla exitosa que resulta interesante para cualquier periodista.
Pero en el fondo, no saben cuánto he sufrido por ser un digno representante de ese estereotipo, de parecer una persona muy inteligente o fascinada por el conocimiento. A veces me preguntan cosas que ni siquiera hubiese imaginado su existencia, es allí cuando me quito los lentes y quisiera tener un peinado punk o escribir para la estúpida y pubertina revista "TU" una sección más de "trágame tierra".
Recuerdo que en el colegio casi ni me hablaban, era el propio pajúo y torpe, el jalabolas de la maestra, siempre me sabía todas las respuestas, levantaba la mano mientras mis amiguitos me laceraban y maldecían con sus miradas llenas de repulsión. En la universidad ocurría algo similar, seguía levantando la mano como un bolsa, pero en vez de odiarme todos me amaban, me utilizaban como reproductor, más que todos las compañeras de clases. Era instántaneo verme y pretender apretarme un botón de play que imagino estaba en mi frente. Sobre todo una de ellas, que estaba demasiado buena, era hermosa, sexy, provocativa, una imagen preversamente eyaculatoria que se contorneaba en pleno para mí. Con sus labios carnosos y ojos felinos me decía: Hola Erwin (besito), Si estás lindo!!! Ay nené hoy no pude estudiar. Tenemos examen verdad?
Yo: (babeado aún y sin aliento...) Sí. (suspiro profundo).
Ella: Bueno dime lo que dice la guía, por fa... (otro beso).
Y entonces yo le soltaba aquellas hojas completamente memorizadas a través de un discurso científico y rebuscado para tratar de impresionarla. Mientras lo hacía, ganaba más fans en el aula. Cada vez era mayor el número de "y que amigos" que querían escucharme, hacer trabajos conmigo, invitarme a las fiestas, sentarse detrás de mí, preguntarme en plenos exámenes. Era un chico popular sólo por interés.
Después de tanto pensar sobre esa situación, casi levitando a las alturas de Aristóteles o Platón, me dije: "Que va campeón, usted tiene talento, sáquele provecho".
Así fue como sin querer queriendo, abrí mi primera franquicia: Un "yo te ayudo", se convirtió en el slogan de mi negocio que abrió sus puertas el día que una compañera, la más nefasta y asombrosamente ignorante de todas, a punto de graduarse me dijo: "Amigo no entendí lo de snow ball, para referirse a un story board (secuencia de imágenes para publicidad audiovisual). Snow ball (snou bor) le dicen a los granizados en Carúpano. ¡Qué bruta es esta tipa!. Ella fue mi primera cliente. Fue así como descubrí un nicho en este mercado tan competitivo y empecé a vender mis ideas y conocimientos a aquellos escasos de mente, flojos, hijitos de papi y mami, enemigos del conocimiento, que encontraron en este súper Nerd un aliado para sacar veintes a costa de una buena paga. La tarifa era variable;un trabajo grande Bs. 80 mil, con dibujos y gráficos Bs. 100.000, también aplicaba promociones, pues cada tres trabajos uno salía completamente gratis, eso lo hacía muy poco, sólo para clientes exclusivos. Desde el principio me coticé muy bien para nunca devaluarme. Luego amplié mi red de distribución con nerds en otros semestres. Poco a poco levanté mi imperio del saber y cuando estaba más provechoso el asunto, me gradué... Cum Laude. El día de mi graduación, me subí al presidium y vi a todos los que me apretaban play para grabar mis conocimientos, a los que me pagaron cada palabra escrita. ¡Quería hacer una rebeldía!, me conformé con darle la espalda a las autoridades y aplaudirlos yo a ellos.
Hoy soy profesor y el hecho de haber tenido mi fanquicia y ser internetadicto, me permite conocer un plagio de "aquí a Pekín" y buscar los mecanismos para evitarlo a toda costa. Me esmero por conocer el estilo periodístico de cada uno de mis alumnos y motivarlos a que hagan sus trabajos originales, inéditos y 100% suyos para que no tengan que recurrir a un estafador de mi trayectoria. Pero si les pasa que se sienten utilizados, que tienen una suerte de tipología nerda, que se ríen de sus lentes, que los llaman pajúos por saber y conocer, que los rechazan por no vestir a la moda, que no los invitan a las rumbas, y para más señas tienen el bolsillo limpio, sáquenle provecho a esa serie de afortunadas coincidencias.
"Si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada".

sábado, noviembre 03, 2007

Rediseñando pensamientos

El sábado 27 de octubre, Johanna y Yo, decidimos darnos un regalo intelectual nos fuimos a la Gran Caracas, a un taller de Rediseño Editorial con ponentes de altura; Rodrigo Fino (argentino), gerente latinoamericano de García Media Group, a quién antes de conocer en persona ya admiraba por su carrera profesional y Jorge Castillo (venezolano), reportero gráfico de reconocida trayectoria en nuestro país, ex director de Fotografía de El Nacional y profesor de Fotografía de la facultad de Arquitectura de la UCV. Un solo día bastó para dejarnos grandes ideas e innovadoras propuestas en el seminario “La larga cola de la colaboración”, (de paso tengo que admitir que le agarré fobia al nombrecito porque pasamos casi 5 horas en una soberana “cola” para entrar a la capital venezolana). El hambre nos acechó hasta menguar nuestro humor, actuábamos por inercia, nos reíamos de todo y por todo, carros por todos lados, cornetazos alteraban nuestros nervios, ni un solo restaurant cerca, pero una cachapita con cochino - típico almuerzo de carretera -"olvidada y renegada" en el asiento de atrás desde que salimos de Barcelona, nos devolvió la vida. No encontrábamos hotel de ninguna categoría, luego de dos intentos frustrados tuvimos que quedarnos en uno más o menos. A entrar al lobby vimos una multitud agitada y con acento extraño. El encargado dijo: "sí tengo habitación, pero esperen que tengo que atenderlos a ellos. Cuando miramos se trataba de unos 44 cubanos excitados por haber encontrado la "Joya del Nilo"; pues todos venían cargando cajas con televisores de pantalla gigante, más de 6 DVD cada uno, equipos de sonido y pare de contar. Supongo para revenderlos a precio de oro o echársela delante de sus vecinos. Me dio rabia porque ni me dejaban entrar al ascensor con tanto sube y baja paquetes y cajas. Luego de 8 horas de viaje, más hora y media en ese hotelucho, por fin tomé el ascensor y una joven cubana que estaba detrás de mí, pegó un grito justo en mis tímpanos al empezar a ascender, luego se disculpó: "Es que es plimera vez que me encaramo en este bicho, peldone señol". Al voltear, vi a una mujer indefensa, llena de miedo por algo tan común y cotidiano. Allí, mi molestía se convirtió en compresión y sentimiento; en deseos de nuevas esperanzas para un pueblo con fuertes lazos de atraso y opresión. Casi no pude dormir pensando lo difícil que sería para mí vivir en Cuba, más con mi espíritu de libertad y pasión al periodismo. Esa noche, una vez más di gracias a Dios.
Después de tantas cosas, quizás nadie entendió porque llegamos tarde al curso. Todos esperaban por nosotros. Pero una vez allí, entramos en materia: ¿Cómo trabajar en equipo, en un ambiente en donde todo cambia rápidamente con las innovaciones en Internet y en la manera de comunicarse cada vez más acelerada que tienen hoy los seres humanos?, Y en ese paseo tecnológico, conversamos sobre las publicaciones, privadas, públicas, corporativas que nacen a diario. Logramos engranar una trilogía perfecta entre periodistas, publicistas y diseñadores, aunque se nos coló hasta una doctora con la creatividad a millón y una estudiante muy carismática con grandes dotes de histrionismo que podría vender hasta lo invendible. En sólo una tarde tuvimos que confeccionar un producto editorial con condiciones muy especiales y después de tantos intercambios, diferencias de opinión y "sospechaderas", voilá: ¡lo logramos con éxito!. Muchos fueron los llamados, pocos los escogidos, entre ellos puro cuartes bates, pura crema, puro cerebro. Gracias a Editorial Cyngular (Sr. Sergio Dahbar y la simpática Shirly Durán). Fue una oportunidad especial para rediseñar nuestros pensamientos que quedará guardada eternamente en este click de Jorge Castillo.



martes, octubre 30, 2007

El Botín...


Yo soy del tipo de personas que siempre anda con diez objetos colgados en el hombro. A veces me siento el propio perchero humano. Para ir a la universidad tengo un bolso lleno de carpetas, libros, marcadores, borrador, bolígrafos, exámenes, libretas, hojas, revistas y periódicos, además de un maletín propio de la laptop. Para la oficina llevo mi almuerzo en un lunch bag, (van tres bolsos) y por último, el más importante, mi amado koala. (la gente no entiende porque yo voy en saco, con corbata, en chaqueta, o franela, como sea, pero con mi koala encima, yo tampoco, pero así voy). Parece que el Koala estuviera adherido a mi brazo izquierdo, es negro, genérico, tapa amarilla, endógeno, hidropónico, pero no lo desamparo, ni él a mi. Y es que dentro de él se encuentra una jauría de artilugios que forman parte de mi estresada cotidianidad; cartera, tarjetero, retenedores, cepillo dental, bolígrafos, caramelos, pastillas, estuche de lentes, llaves, chequeras, tarjetas, y pare de contar…
En estos días, me dieron 6 millones de bolívares (6 mil Bs. F.) para cancelar en efectivo la transmisión de una publicidad, pues el exquisito dueño del medio de comunicación, no quería cheques, sino la plata contante y sonante en sus manos.
Cuando llamo al Sr. XXX para pagarle, me atiende su señora diciendo: “Ay corazón, mi esposo se fue a Miami por una semana”. Y yo me dije: Diossssssss… y ahora qué hago con ese billetero???. Pensé guardarlo en una gaveta de mi escritorio, pero no tiene llaves, y como dicen por ahí: ¡por la plata baila el mono!, luego la llevé a mi casa, pensé dejarla debajo de mi colchón (en honor a nuestros ancestros) y en eso mi mamá me dice: “necesito 10 millones”, y yo tragué seco. Al rato mi hermana me dejó entredicho que ya estaba raspando la olla (léase: agotando sus recursos monetarios) , y cavilé maquiavélicamente: aquí tampoco está a salvo esta vaina!!! Mejor me quedo con los reales encima, dentro de mi inseparable koala.
Esa noche, no hallaba qué hacer, quería ir a todos lados, pero como siempre terminé en el cine y solo (porque me embarcaron). Compré boleto para ver El Duelo, me surtí de tequeños, refrescos, chocolates y galletas - el banquete propio de un cinéfilo que odia las cotufas- y me senté en la última fila. Solamente estábamos seis personas en la sala 8, hecho que me permitió sentirme el mismo Hou Yuanjia, el chino de la película que reventó a puños, mordiscos y patadas a todo el pueblo. Mi problema es que me sumerjo tanto en los filmes, que termino amoratado de tanto puntapié que le meto al asiento delantero. Al terminar la película me levanté cual victorioso gladiador asiático, salí, caminé, miré las vitrinas, me fui al estacionamiento (fuera de centro comercial) y de pronto, fui a acariciar mi bolsito, y de pronto, lo busqué en el hombro izquierdo y no lo tenía, lo busqué en el hombro derecho y no lo tenía, entonces palidecí. Escuché miles de vidrios rotos, quedé absortó, rebobinando mi casete encefalográfico y sentí un grito interno estremecedor: Dejé mi Koala en la silla!!!
En busca del botín extraviado
Me desesperé porque estaba lejos del cine, una vez más corrí al mejor estilo de forrest gun, pero las puertas del centro comercial tenían candado, empujaba las puertas, increpé al pobre vigilante, aún temblando y casi con lágrimas, le imploré que me dejara entrar a buscar mi koala perdido, luego lo empujé, me arrodillé, me levanté, ya ni sabía que hacer… el oficial a punto de ser inmolado por mí, me dejó entrar y pegué la carrera de mi vida, las escaleras mecánicas estaban apagadas, así las subí. Al llegar al cine, la santamaría estaba con escasos centímetros de tocar el suelo, me arrastré cual gusano y pasé… en la sala 8 no había ni un alma, sólo una joven pelirroja y pecosa limpiando los asientos y me dijo, con voz nasal y retrasada: ¿ Busca algo? Y yo la intimidé: ¡Quiero mi koala!. Ella: “Ay señor unos muchachos lo tienen por allá”. Entré al cuarto oscuro donde ella señaló y vi tres sujetos con cara de malhechores a punto de abrir mi bolso: los interpelé con respiración profunda, gutural y acelerada: ¡Quiero mi koala!, ellos me lo dieron y me dijeron disculpe que revisamos. "Aquí arderá Troya, pero el botín aparece carajo". "Dios mío ayúdame" habré dicho como 500 veces, mientras abrazaba el koala como si fuera un ser vivo, cerré los ojos, abrí el bolsillo, y el color me volvió al rostro al sentir el olor del sucio y desgraciado dinero, lo conté billete tras billete, ¡estaba intacto, íntegro, completo!, exhalé los nervios que causaron estragos en mí durante unos 10 minutos que parecían eternos.
Me sentí en terapia intensiva. Qué vaina tan mala. Ojalá que más nunca me despiste así y que tampoco vuelva a ver esas mierdas chinas que me trastornan y mojonean tanto que me hacen sentir Bruce Lee y botar mis pertenencias. Ahora cuando vaya al cine estaré más pendiente de no dejar la extensión de mi brazo a merced del hampa.
*A los que trabajan en los cines: les doy un consejo revisen hasta los bolsillos más inofensivos de las carteras, porque de pronto hallan un jugoso botín y se resuelven la vida. ¡No, es mentira!, ¡gracias por ser honestos!. “Lo que se gana fácil y de mala manera, también se pierde fácil y de mala manera”. Todavía tengo la plata, pero ya no en el koala, así que los que me conocen no lo miren con ansias… las cosas me pasan una sola vez.

jueves, octubre 25, 2007

Click


En el Departamento de Prensa, tenemos nueva adquisición. Yani Noriega; Comunicadora Social, mención Corporativa, joven, creativa, activa, pilas, agarra las señas rapidito, con muchas ganas de aprender y demostrar su talento. Aquí salíamos a una pauta y nuestro reportero gráfico César Pinto nos hizo un click que quedará para siempre...

No te ves bien

Nunca pensé hacer un enlace a otro blog sin permiso del autor, pero Daniel Lara (No te ves bien) me hizo reir demasiado con sus ocurrencias... en un post que me involucra "heterosexuales perseguidos"...

jueves, octubre 18, 2007

Simplemente bella.


Eso que dicen las mujeres de que "para ser bellas hay que ver las estrellas" tiene que ser verdad… Yo veo que hay mujeres con graves síntomas esqueléticos que asemejan a los ejemplares más raquíticos de la hambruna somalí y ellas se tripean su nota con sendos trapos de marca ignorando que parecen un gancho de ropa con patas. Es la moda, es la tendencia, es trendy, es chic, dicen algunas…
En la universidad recuerdo que había un grupo de compañeras que poco a poco fueron bajando de peso, se les veía como cadáveres ambulantes; pómulos succionados, brazos secos y ojeras tipo beetlejuice, gracias a la bendita dieta de los puntos. Lo bueno de esto era que a eso de las 7 de la noche no se aguantaban y las veía como desesperadas, con balbuceos y “titiritaciones” desenfrenadas por ir al cafetín, luego se sentaban en la última fila, donde supuestamente nadie las veía, a atragantarse fúricamente una bolsa grande de chicharrón picante que desaparecía de sus jetas en cuestión de segundos y lo que quedaban eran las insignificantes migajas en sus manos que no se salvaban de su ávida lengua. Luego con una servilletita húmeda y con esencia de perfume caro se aseaban delicadamente sus comisuras labiales, como si nada se hubieran comido. A las pobres, la fritura porcina les devolvía el alma, y era lo único que tragaban a cada rato, porque según eso y que tenía cero puntos o cero calorías.
Tengo una amiga sifrinísima, desbordada de plasticismo, con plata pa echar pa´rriba, que se gasta una boloña en tratamientos estéticos. Hace unos días la vi con la cara amoratada (pensé que la violencia familiar había tocado a su puerta), pues no! resulta que fue a una especialista a estirparse las secreciones sebáceas que pululan en su rostro (osea a que le pellizcaran las espinillas). Otro día andaba vendada de arriba abajo porque le inyectaron un líquido lipoescultor, ¡parecía una momia robotizada!, ¿pero para qué? si cada día tiene más barros en la cara y la veo más rolliza. No quiero ser despectivo, pero cómo puede alguien engañarse de una forma psicópata-obsesiva, si tan sólo basta asomarse al espejo para descubrir su dura realidad. Y no tengo nada en contra de la obesidad, sino que denuncio a los que no la asumen y fantasean una pseudo esbeltez que no poseen, pasando el límite entre lo increíble y lo ridículo. Y todavía me pregunta: Amigo qué tal me veo? Allí es donde me toca voltear para todos lados, o ver la televisión, señalar al pajarito que voló cerca, o reirme tipo jijijiji con cara de falso.
Hay otras que se zampan tremendo plato caraotero acompañado con nata, arepita, cachapa, bisteck, tajadas, ensalada y casabe (por si acaso les queda un huequito), además de un quesillito pal postre y todavía tienen el descaro de pedir una pepsi ligth, por el cuento de que lo ligero no engorda. Nahhhh…
En este mundo hay de todo, algunas mujeres viven en un sólo engaño con ellas mismas y le ven a uno cara de bolsa. Verdad que estoy flaca? Dicen las gordas. Verdad que estoy más gordita? Dicen las flacas. Y sigo sin entender nada del inconformismo del ser humano.
Y lo más típico es lo que ocurre con las llenitas que cuando el novio las deja, con la depre se les quita la voracidad alimenticia y empiezan a bajar de talla y cuando tienen dos kilitos menos ya se ponen los chorcitos “Hot pants” pa´ verse buenas y lo que logran es que se le vean los hoyitos celulíticos, pero es buen comienzo.
En este momento recuerdo a las "escandinavas"; no se trata de unas europeas, sino de unas hermanas burda de pavas, catiras oxigenadas, que unos panitas les decían así por su blancura: siempre con la cara pálida, full de polvo o de talco, todavía no sé que era eso que se echaban a cada rato y que las hacía parecer un par de albinas nórdicas con labios muy delgaditos. Hace poco las vi con su color de pelo y de piel natural y no las reconocí, ¡en realidad son trigueñas y de labios gruesos!. Todo lo que hace el maquillaje, algunas veces aliado, otras tantas enemigo mortal.

No vayan a pensar que describir a estos personajes forman parte de una vulgar crítica machista, burlesca y sin sesos, porque aunque esté abarrotada de sátiras, crudezas y humillaciones; más bien es un tributo al masoquismo femenino, ¿por qué, no? un reconocimiento a las que soportan pinchazos, extracciones, cortes, estirones, masajes, depilaciones y hacen de todo para acercarse a las virtudes de Venus, pero mucho más; un homenaje a la antigua belleza, ajena a las dietas, al botox o al bisturí, y sobre todo un aplauso para aquellas mujeres que se aceptan naturales, humanas y genuinas, tal como son y serán.

miércoles, octubre 17, 2007

Puros insultos

Ok. Ok. Ok… después de que me insultan de blog-sexsymbol, cantante grupero barato, rockstar de automercados y panaderías, vienen a decirme que escriba un post… Nahhhhhhhhh

martes, octubre 09, 2007

Ídolo gris


Sí, como había dicho en otro post (que borré porque lo sentí vanidoso), con la campaña del "ídolo de tus latas, botellas y chapas o mejor dicho el ídolo gris", salí en la cuña de Pepsi, en las vallas, en las paradas, en lo afiches, en los kioskos, en los envases y en cuanto artilugio inventaron. En resumidas cuantas me explotaron y ni siquiera me enviaron una entrada al concierto de The Black eyed peas. Lo único que tengo de recuerdo es este afiche, para el cual mi pobre hermano (Elías) tuvo que treparse en una vitrina y esperar que el portugués de la panadería se descuidara para arrancarlo, jejejeje. Eso es hermandad.

viernes, octubre 05, 2007

Volver atrás...

Añoro volver a aquellos días cuando dibujar, reir, soñar y jugar era lo único que me preocupaba… El tiempo pasa, y nada ni nadie lo detiene, los días me van marcando huellas en la mirada, y una especie de lija va menguando lentamente el santuario donde guardo mi alma. La vida va tornando sus matices, el azul es más azul, o menos azul, ya ni sé. El reloj avanza con tanta prisa que no me doy cuenta.
Las que eran grandes alegrías ya no detienen mis lágrimas. Antes cantaba por cualquier cosa, ahora pocas veces susurro melodías. Ver un simple pájaro o un avión surcar el cielo era un suceso emocionante, ahora las exigencias y lo trascendental limitan mis emociones.
Cómo quisiera volver atrás, al tiempo que se fue y soñar con héroes imaginarios. Construir casas con sábanas y escobas, inventar mundos extraños y cada día tener nombres diferentes. Cómo extraño cantar a todo pulmón “que llueva, que llueva que la vieja está en la cueva…” y empaparme con agua del cielo, descubrir caramelos entre mi almohada y regalos debajo de la cama.
Cómo quisiera volver atrás…

viernes, septiembre 28, 2007

4to Thinking Blogger Award


Esta es la cuarta vez que me nominan al Thinking Blogger Award y lo recibo con toda gratitud y motivación. Con absoluta sinceridad tengo que admitir que nunca lo había publicado porque no me gustan las cadenas y normalmente tampoco recibir premios ni reconocimientos, pero como dicen mis panas a veces exagerar en humildad apesta... Gracias a??? (descaradamente no recuerdo quien fue la primera persona que me nominó, porque eliminé ese post sin culpa) por favor ayúdenme a esclarecer este misterio. El segundo fue el panita Gabriel Delgado (neogabox), quien vino a ponerle color a nuestros lienzos y a quien agradezco por su especial distinción y comentario:
“Date Duro (Crónicas de la Vida Misma): Pues sí, el señor Erwin García y su blog son los primeros en ser premiados, este blog está lleno de una energía única, cuando entras y lo lees te vuelves adicto, es un blog realista, con los pies bien puestos sobre la tierra y con historias que te permiten recordar todo lo que tu has vivido, y aunque haya sido algo malo te terminas riendo”.
La tercera fue mi colega Iliana Contreras, quien cual quijote se la pasa luchando con gigantes y molinos y entre sus escaramujos me regaló estas súper motivadoras palabras:
“Date Duro: Mi blog guía, mi blog madre. Me dio la bienvenida a éste mundo de letras y arte, despertó mi cerebro entumecido por la rutina e inspiró mi creatividad. Su autor despide en cada publicación, inteligencia, espiritualidad y elegante humor. En qué me hace pensar: que la vida es mejor y más simple de lo que yo creo, que Dios existe, que se vale reir y llorar sin vergüenza; y que crecer es posible. Que es importante contemplar lo que somos y lo que hacemos. Lo divertida que es una buena lectura”.
Y el cuarto fue mi compadre Luis, un chamo capaz de ver muchas cosas aún con los ojos vendados: “Date duro:Divertido, entretenido, original y sobre todo muy real... ¿por qué lo leo? es una mezcla de las mejores historias urbanas, reflexiones profundas y una forma de escribir como pocos”.
Y la verdad es que se siente muy bien que a uno lo reconozcan por el simple y sencillo hecho de ser uno mismo; de vaciar tus opiniones, pensamientos, sentimientos, alegrías, tristezas, recuerdos y sueños. Este blog es mi “diario semanal”, mi descarga, mi desahogo, en ocasiones suple a esos amigos que algunas veces no encuentro cerca. Y el hecho de que este espacio transmita el mismo efecto aliciente y bálsamo divertido-espiritual para otras personas, ya es suficiente para mí.
Gracias una vez más, por leerme, y más aún por acompañarme en este largo recorrido de experiencias dulces y amargas que llaman vida. Quizás me convierta en una especie de excepción, porque aunque me gustan muchos blogs no quiero seguir esta cadena. Les prometo que pronto haré mi propio premio, original, rebelde y creativo para enaltecer a mis blogueros favoritos. Un abrazo.

domingo, septiembre 23, 2007

Estoy enamorado

Cuando decidí abrir este espacio jamás imaginé que publicaría las cosas más disímiles que a veces se me atraviesan por la mente. Siento que alguien me sopla al oído, y yo sé que es él. Cada día que escribo pongo una mano en el teclado, pero quien actúa es una mezcla poderosa entre la voz de la conciencia y los latidos del corazón. Es él, el encargado de dictar mis pensamientos y sentimientos. A veces me obliga a escribir locuras, ocurrencias y anécdotas para que les robe una sonrisa y juntos comprendamos que la vida no es tan dura y es más bella de lo que creemos, y en otras ocasiones, con lecciones, me enseña a compartir lo aprendido. Un hombre bendecido por la vida, como yo, no puede dejar de escribir al más grande y puro amor. (No me importa si después de este post me tildan de evangélico, predicador o sacerdote, no lo soy, y tampoco lo necesito para gritar y cantar a los cuatro vientos en lo que creo y por lo que vivo). Estoy muy agradecido por cada paso, por cada respiro, por cada sueño cumplido y por los que no se cumplieron, por cada milagro, por mi familia, por mis amigos, por mi vida, y hasta por este blog.
El es mi vida, mi aliento. Cuando todo se me pone difícil, cuando estoy cansado él me sostiene. El es mi Papá, mi Dios, a quien le agradezco infinitamente por darme esta vida tan pobre, tan humilde, tan limitada, tan culpable, tan dócil, tan vulnerable, tan débil, tan suya y tan mía. Aunque poco lo digo, hoy lo escribo ante millones de seres como yo: GRACIAS DIOS, TE AMO.
“Espero este sea mi mejor post, y lo lea mucha gente. Y ojalá, en lugar de sonrisas y sencillas reflexiones, les regale con esta canción un poco de esa paz y esa fe que necesitamos para vivir y luchar intensamente en la búsqueda de nuestra felicidad”.